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  • Saint Albert the Great

    Feast day: November 15 By Emily Woodham Staff Writer For the last two centuries, St. Albert the Great has been remembered mostly as the teacher of St. Thomas Aquinas. However, his work in the 13th century went far beyond teaching science, philosophy and theology. His approach to the arts and sciences paved the way not only for St. Thomas but also for the Renaissance and the Scientific Revolution that followed. St. Albert was so ahead of his time that even while he was alive, there were rumors that he was actually a magician. St. Albert was born around the year 1200 in Lauingen, near the city of Ulm, Germany. Very little is known about his childhood except that he was born into a wealthy family and was given an excellent education. His home was near the Blue Danube River, which he loved to explore in his spare time. Albert went to the University of Padua, Italy to study science, philosophy and theology. He struggled in the university and almost left when the Blessed Mother, St. Barbara and St. Catherine of Alexandria appeared to him. When the Virgin Mary asked him what he wanted, he said a “vast knowledge of human wisdom.” The Blessed Mother granted him the ability to understand knowledge more than any other person and protection from being led astray by his faith. She told him that at the end of his life, all his knowledge would leave his mind so that he would die as in the innocence of childhood. While Albert was studying in Padua, he was introduced to the Dominicans. Because he was the oldest son in his family, his parents assumed that he would continue in a life at court. When he announced that he was called to be a Dominican, his parents were furious and refused to support him in his choice. Undaunted, he entered the Order of Preachers in 1223. Albert went to the University of Bologna to study theology. At the time, through trade with Muslims, especially in Spain, the works of Ancient Greek philosophers were introduced to the universities of Europe. The books had been lost through the Fall of the Roman Empire, except for excerpts preserved through Latin. Albert devoured the Greek philosophy books, especially the works of Aristotle. After graduating from Bologna, Albert was sent to teach in several universities in Germany. Just after he obtained a Master of Theology (which is similar to obtaining a PhD in modern America), Albert went to the University of Paris, where he was a full-time theology professor and the Chair of Theology at the College of St. James. His most famous pupil at the University of Paris was St. Thomas Aquinas. Aquinas was ridiculed by students who thought he took too long to think through lessons. One day, Albert heard them call Aquinas a “dumb ox.” Albert replied, “You call him the dumb ox, but in his teaching he will one day produce such a bellowing that it will be heard throughout the world.” Albert’s grasp of languages, mathematics, philosophy and theology was unsurpassed. He even excelled in music. He predated the idea of the “Renaissance Man,” a man who is well-learned in all sciences and arts, by two hundred years. His curiosity and willingness to consider subjects from different aspects of thought caused concern among many Dominicans. Some ridiculed him for his love of academics and accused him of lacking in sanctity because of it. Albert defended the study of the arts and sciences as a means of drawing closer to God. Because of his greatness of mind and spirit, people began calling him, “Albert the Great.” Despite critics in religious quarters, Albert studied Arabic and Greek in order to give precise insights into Aristotle. However, Albert also upset secular scholars at the university with his defense of the Dominicans. When Albert was sent to teach in Germany, Aquinas followed him, not wanting to miss a chance to learn more from his teacher. In 1254, Albert was made the provincial for the Dominican Order. Two years later, Aquinas was appointed to teach theology at the University of Paris, and Albert was sent to Rome as a papal advisor on theology. Whenever needed, Albert defended Aquinas in his scholarship in theology and on the philosophy of Aristotle. In 1260, Albert was appointed as a bishop in Germany. Three years later, because Albert’s preaching and books were so popular, the pope assigned him to preach for a crusade in the Holy Land. In the last 13 years of his life, Albert continued to teach and write tirelessly in the Dominican monastery in Cologne. Aquinas died in January of 1274, and Albert continued to defend Aquinas’ works in academia and in the Church. True to what the Blessed Virgin said to him when he was a young man, when he was 78, Albert’s memory of his knowledge began to decline. He lived his last two years in simplicity. He died on November 15, 1280. St. Albert the Great is a Doctor of the Church. He wrote more than 40 works on theology and the sciences. He is also the patron saint of scientists and philosophers.

  • San Alberto Magno

    Fiesta: 15 de noviembre Por Emily Woodham Colaboradora Durante los últimos dos siglos, San Alberto Magno ha sido recordado principalmente como el maestro de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo, su labor en el siglo XIII fue mucho más allá de la enseñanza de la ciencia, la filosofía y la teología. Su enfoque de las artes y las ciencias allanó el camino no solo para Santo Tomás, sino también para el Renacimiento y la Revolución Científica que le siguió. San Alberto estaba tan adelantado a su tiempo que, incluso mientras vivía, corrían rumores de que en realidad era un mago. San Alberto nació alrededor del año 1200 en Lauingen, cerca de la ciudad de Ulm, Alemania. Se sabe muy poco sobre su infancia, excepto que nació en una familia acomodada y recibió una excelente educación. Su casa estaba cerca del río Danubio Azul, que le encantaba explorar en su tiempo libre. Alberto fue a la Universidad de Padua, Italia, para estudiar ciencias, filosofía y teología. Tuvo dificultades en la universidad y estuvo a punto de abandonarla cuando se le aparecieron la Santísima Virgen, Santa Bárbara y Santa Catalina de Alejandría. Cuando la Virgen María le preguntó qué deseaba, él respondió: “Un vasto conocimiento de la sabiduría humana”. La Santísima Virgen le concedió la capacidad de comprender el conocimiento más que cualquier otra persona y la protección para no desviarse de su fe. Le dijo que al final de su vida, todo su conocimiento abandonaría su mente “Mientras Alberto estudiaba en Padua, conoció a los dominicos. Como era el hijo mayor de la familia, sus padres daban por sentado que seguiría la vida cortesana. Cuando anunció que se sentía llamado a ser dominico, sus padres se enfurecieron y se negaron a apoyarle en su decisión. Sin desanimarse, ingresó en la Orden de Predicadores en 1223. Alberto fue a la Universidad de Bolonia para estudiar teología. En aquella época, gracias al comercio con los musulmanes, especialmente en España, las obras de los filósofos griegos antiguos se introdujeron en las universidades de Europa. Los libros se habían perdido con la caída del Imperio Romano, excepto algunos extractos conservados en latín. Alberto devoró los libros de filosofía griega, especialmente las obras de Aristóteles. Después de graduarse en Bolonia, Alberto fue enviado a enseñar a varias universidades de Alemania. Justo después de obtener una maestría en Teología (que es similar a obtener un doctorado en la América moderna), Alberto fue a la Universidad de París, donde fue profesor de teología a tiempo completo y presidente de Teología en el Colegio de St. James. Su alumno más famoso en la Universidad de París fue Santo Tomás de Aquino. Aquino era ridiculizado por los estudiantes, que pensaban que tardaba demasiado en pensar las lecciones. Un día, Alberto oyó cómo llamaban a Aquino “buey tonto”. Alberto respondió: “Le llamáis buey tonto, pero con sus enseñanzas algún día producirá un bramido que se oirá en todo el mundo”. El dominio de Albert de los idiomas, las matemáticas, la filosofía y la teología era insuperable. Incluso destacaba en música. Se adelantó doscientos años a la idea del “hombre del Renacimiento”, un hombre versado en todas las ciencias y artes. Su curiosidad y su disposición a considerar los temas desde diferentes aspectos del pensamiento causaron preocupación entre muchos dominicos. Algunos se burlaban de él por su amor por lo académico y lo acusaban de carecer de santidad por ello. Alberto defendió el estudio de las artes y las ciencias como un medio para acercarse a Dios. Debido a su grandeza de mente y espíritu, la gente comenzó a llamarlo “Alberto Magno”. A pesar de las críticas de los círculos religiosos, Alberto estudió árabe y griego para poder ofrecer una visión precisa de Aristóteles. Sin embargo, Alberto también molestó a los eruditos seculares de la universidad con su defensa de los dominicos. Cuando Alberto fue enviado a enseñar a Alemania, Tomás de Aquino lo siguió, ya que no quería perder la oportunidad de aprender más de su maestro. En 1254, Alberto fue nombrado provincial de la Orden Dominicana. Dos años más tarde, Tomás de Aquino fue nombrado profesor de teología en la Universidad de París, y Alberto fue enviado a Roma como asesor papal en teología. Siempre que era necesario, Alberto defendía a Tomás de Aquino en sus estudios de teología y en la filosofía de Aristóteles. En 1260, Alberto fue nombrado obispo en Alemania. Tres años más tarde, debido a la gran popularidad de sus sermones y libros, el papa le encargó predicar para una cruzada en Tierra Santa. Durante los últimos 13 años de su vida, Alberto continuó enseñando y escribiendo incansablemente en el monasterio dominico de Colonia. Aquino murió en enero de 1274, y Alberto continuó defendiendo las obras de Aquino en el mundo académico y en la Iglesia. Fiel a lo que la Santísima Virgen le dijo cuando era joven, a los 78 años, la memoria de Alberto comenzó a deteriorarse. Vivió sus dos últimos años con sencillez. Murió el 15 de noviembre de 1280. San Alberto Magno es Doctor de la Iglesia. Escribió más de 40 obras sobre teología y ciencias. También es el santo patrón de los científicos y filósofos.

  • Cristo Rey

    Lc 23, 35-46 Ante Pilato, Jesús se había declarado rey (Jn 18, 35ss). Esto bastaba para hacerlo blasfemo ante el poder religioso, y sedicioso ante el poder civil. Y aunque agrega que “su reino no es de este mundo”, el sentido de estas palabras escapaba a sus jueces. Jesús fue entregado a la muerte. Ante el poder era un rey fracasado; el letrero en la cruz lo atestiguaba: “Este es el Rey de los Judíos”. Pero ante el pueblo, la cosa era más compleja. Por sus hechos y palabras, por su vida entera, Jesús había dado testimonio de ese “otro reino”, y en el momento de su muerte sus palabras eran para muchos fuente de especulación y de esperanza. El Evangelio de hoy nos presenta el contraste de estas dos realezas. La falsa, la del poder temporal, la triunfalista. Los que aguardaban esto, no entendieron ni entenderán nunca nada de Jesús. “Si tu eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo”. El Reino de Cristo no va por ahí. Frente a esta falsa visión, el Evangelio nos introduce en la visión auténtica de su realeza. El buen ladrón la comprendió. Tal vez purificado por su sufrimiento, llegó a percibir lo que significaba “mi reino no es de este mundo, sálvate a ti mismo”. Y comprendió que este reino es el único valido, absoluto. “Jesús, acuérdate de mi cuando llegues a tu reino”. Conviene recordar que en el Evangelio de San Juan, Jesús muere encomendando gente, estableciendo nuevas relaciones, creando una nueva comunidad (Jn 19, 25-27). La única y conclusiva palabra no es la de un capitán, sino la de Jesús (Jn 19, 30). Para San Juan la Cruz es el trono de Jesús. Lo que humanamente hablando era la máxima degradación. La muerte en la cruz, la llegada a ese fondo de la miseria humana, es para San Juan la ascensión de Jesús a su trono real. Así consuma la revelación infinita de Dios por este mundo (Jn 3,16). “Desde lo alto de la cruz Jesús se convierte en Rey del mundo, en Salvador del mundo (Jn 4, 42). Por otra parte, conviene recordar lo que San Juan señala que a la hora de la muerte no hay tinieblas. Es la hora de la gran revelación. “Cuando levanten en lo alto al Hijo del Hombre, entonces comprenderán que yo soy” (Jn 8,28). Podemos afirmar entonces que Jesús es Rey porque su mensaje y la gracia transformante que brota de su cruz es el único liberador. Libera internamente a todos los hombres, de sus pecados y servidumbres. Libera a la sociedad porque transforma a los hombres que la componen, y porque los valores que inyecta en ella - la justicia, la fraternidad, la paz, el valor absoluto del “otro”, son el fermento y la condición de cualquier proceso de salvación. San Lucas describe con acentos trágicos la agonía de Jesús en medio de las burlas y bromas de quienes lo rodean. Nadie parece entender su entrega. Nadie ha captado su amor a los últimos. Nadie ha mirado en su rostro la mirada compasiva de Dios al ser humano. Cuando de pronto: una voz potente invoca: “Jesús, acuérdate de mi cuando llegues a tu Reino”. “Hoy estarás conmigo…”. Respuesta inmediata. Hoy mismo estaran los dos juntos disfrutando de la vida del Padre. !Venga a nosotros tu Reino, Señor!

  • Christ the King

    Luke 23:35-46 Before Pilate, Jesus had declared Himself king (Jn 18:35 ff.). This was enough to brand Him as both blasphemous and seditious in the eyes of the religious and civil authorities. Although He added that ‘His kingdom is not of this world’, His judges failed to understand the meaning of these words. Jesus was handed over to be put to death. In the eyes of the authorities, He was a failed king, as the sign on the cross made clear: “This is the King of the Jews.” But the matter was more complex before the people. Through His deeds and words, and throughout His life, Jesus had borne witness to the “other kingdom”, and at the moment of His death, His words were a source of both speculation and hope for many. Today’s Gospel presents us with a contrast between the two types of kingship. The false kind is temporal power and triumphalism. Those who expected this kind of Kingship did not understand Jesus, and never will. “If you are the King of the Jews, save yourself.” Christ’s kingdom is not like that. In contrast to this false vision, the Gospel presents us with the true nature of His Kingship.The good thief understood it. Perhaps purified by his suffering, he came to understand what “my kingdom is not of this world; save yourself”. He realized that this Kingdom was the only valid, absolute one. “Jesus, remember me when you come into your Kingdom.” In the Gospel of St. John, it is worth remembering that Jesus dies entrusting people, establishing new relationships, and creating a new community (Jn 19:25-27). The final and definitive word is not that of the captain, but of Jesus (Jn 19:30). For St. John, the cross is Jesus’ throne. Humanly speaking, it was the ultimate degradation. For St. John, death on the cross—the arrival at the depths of human misery—is the ascension of Jesus to His royal throne. Thus, He reveals God’s infinite love for the world (Jn 3:16). “From the top of the cross, Jesus becomes King and Savior of the world.” (Jn 4:42) On the other hand, it is worth remembering what St. John points out: at the hour of death, there is no darkness. It is the hour of the great revelation. “When they lift the Son of Man, then they will understand that I am.” (Jn 8:28) Therefore, we can affirm that Jesus is King because His message and the transforming grace that flows from His cross are the ultimate liberators. He frees everyone internally from their sins and bondage. He frees society by transforming its members and by instilling values such as justice, fraternity, peace, and the inherent value of others. These values are the foundation of any process of salvation. Saint Luke vividly describes the agony of Jesus amid the mockery and jokes of those around Him. No one seems to comprehend His devotion. No one has grasped His love for the least among us. No one has seen the compassionate gaze of God toward human beings in His face. Suddenly, a powerful voice calls out: “Jesus, remember me when you come into your Kingdom.” “Today, you will be with me...” An immediate response. Today, the two of them will be together, enjoying life with the Father. Thy Kingdom come, Lord!

  • Tercer Congreso Católico de Hombres de Idaho

    Por Vero Gutiérrez Editora Asistente Por tercer año consecutivo, se llevará a cabo el Congreso Católico de Hombres de Idaho, ahora con sede en la parroquia de Saint Jerome el día 22 de noviembre. La estación de Radio Católica Sal y Luz está a cargo de la organización. El lema del congreso 2025 es “Hombres de fe, hombres de acción” y los ponentes son el Padre Rito Guzmán, Julio Oliva y el Padre Ramón Celestino, provenientes de dife- rentes diócesis de Estados Unidos y México. El Padre Ramón Celestino Rosas Nació el 12 de septiembre de 1974 en Tehuacán Puebla, México, cursó tres años de Filosofía y cuatro de Teología en el Seminario Dio- cesano de Tehuacán, Puebla y obtuvo la licenciatura en Historia de la Iglesia en UNIGRE (Universidad Gregoriana de Roma). Fue ordenado sacerdote el 10 de febrero del 2000 en México. Ha sido formador en el Seminario Diocesano de Tehuacán y actualmente es párroco de la Parroquia de San José Obrero, en la diócesis de Tehuacán y Coordinador de la pastoral profética de la Diócesis. El Padre Rosas ha publicado los libros “La pedagogía de Jesús y la formación de sus discípulos, a la luz del PGP, Plan global de pastoral en México”. Editorial, Buena prensa, 2024. E “Historia de la Iglesia que peregrina en la diócesis de Tehuacán. 2025, Editorial, Solano. El Padre Rito Guzmán, pertenece a la congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, cuyo carisma es promover la santificación de los sacerdotes y del pueblo de Dios, viviendo una espiritualidad centrada en el Amor y la Cruz. El Padre Guzmán nació en Guadalajara, Jalisco, México el 23 de febrero de 1982. Siete años más tarde se mudó con su familia a los Estados Unidos, a la ciudad de Oxnard, California. Después de un proceso de discernimiento de un año, ingresó a la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo en 2003. Durante su experiencia de noviciado de dos años, estudió Cristología, Eclesiología, Sagradas Escrituras, Historia de la Iglesia y la Vida Religiosa, Psicología, Métodos de Oración, Documentos del Concilio Vaticano II y otros temas relevantes. Al final del primer año en el noviciado, participó en los Ejercicios Espirituales Ignacianos de un mes de duración, lo cual resultó ser una de las experiencias más fructíferas de su vida. Profesó sus votos públicos de pobreza, castidad y obediencia en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo el 30 de julio de 2005. Inmediatamente después de la profesión, se mudó a Mount Angel, Oregón y obtuvo su licenciatura y una doble especialización en Filosofía y Literatura en el Seminario de Mount Angel. Se graduó con honores. Desde el verano de 2009 hasta el verano de 2010 se convirtió en Director de Vocaciones para la Provincia en los Estados Unidos. Después de esta experiencia pastoral, se mudó a South Bend, Indiana y estudió en la Universidad de Notre Dame. Obtuvo una Maestría en Divinidad (MDiv) y también se graduó con honores. Durante este tiempo, participó en varias experiencias pastorales: RICA, Servicios de Trabajo Social, Formación de Líderes Católicos y Ministerio a hombres encarcelados. Fue ordenado sacerdote en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Oxnard, California el 27 de junio de 2014. Muy pronto celebrará su décimo aniversario sacerdotal. Un mes después de su ordenación se mudó a Roma, Italia para aprender italiano y comenzar su Licenciatura en Teología Espiritual con especialización en Formación Vocacional en la Universidad Pontificia Gregoriana. Esta experiencia en Roma ha sido un punto culminante en su formación permanente. Escribió una tesis titulada “Hacia la Madurez en las Comunidades Religiosas” y se graduó con los más altos honores (Summa cum laude). Ahora habla tres idiomas con fluidez: español, inglés e italiano. Después de dos años en Roma, se mudó a Long Beach, California y fue director vocacional a tiempo completo. Un año después, el 1 de diciembre de 2017, le asignaron el cargo de vicario parroquial en la Iglesia Católica St. Matthew en Hillsboro, Oregón. En agosto de este año 2025, fue nombrado Promotor Vocacional de su Congregación Religiosa. Julio Oliva Seminarista y Cantante Misionero Julio Oliva tiene 29 años de edad, 14 años como misionero y 5 como seminarista en la diócesis de Fresno. Nacido en California. Es hijo único. Inició sus estudios en el seminario después de estudiar psicología. Tiene experiencia en la música y en la evangelización desde muy pequeño. Para este año, los temas que se van a abordar dentro del Congreso serán La Fe que se demuestra con obras y Ser Luz en el hogar y testigos en el mundo, por el Padre Ramón Celestino. Guerreros del Reino, por el Padre Rito Guzmán y Sanar el corazón del Hombre por el Seminarista Julio Oliva. Este año, el Congreso contará con una reliquia de Primer Grado del Padre Pío que la parroquia de Our Lady of the Rosary, prestará como una de sus piezas de su extenso relicario. El Padre Pío fue un sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos. Su nombre de nacimiento fue Francesco Forgione y desde pequeño demostró una inclinación profunda hacia la oración y lo sagrado. Desde los cinco años comenzó a experimentar éxtasis y visiones divinas. Recibió la orden sacerdotal cuando tenía 23 años. Su vida fue una batalla constante entre sufrimientos físicos y espirituales. Fue canonizado el 16 de junio de 2002 por el Papa Juan Pablo II. Padre Pío ha sido un modelo de humildad, sacrificio y amor por Dios. Durante el Congreso, los participantes tendrán la oportunidad de venerar su reliquia y solicitar a través de la intercesión de Padre Pío las gracias y favores que deseen. Los boletos para participar en el Congreso se encuentran a la venta en diferentes parroquias de la diócesis y mediante el sitio web de Sal y Luz Radio Católica, el costo de los boletos es de 60 dólares e incluye los alimentos. Participantes en el Congreso de Hombres realizado en la parroquia Our Lady of the Valley, en Caldwell, en el año 2024. (ICR photo/Vero Gutiérrez) Durante el Congreso se celebrará la Santa Misa, además de las ponencias, momentos de oración, adoración, reconciliación, y convivencia social. Si requiere de más información, favor de contactar a la parroquia de Saint Jerome o a Sal y Luz Radio Católica. Como cada año, se ha invitado a diferentes patrocinadores, por lo que los participantes al Congreso también tendrán la posibilidad de estar en contacto con otras organizaciones que trabajan por el bienestar de la comunidad hispana.

  • Sacerdotes del Decanato Sur, peregrinan a Saint Joseph

    Padres Evarist Shiyo,Camilo García, Ron Wekerle, Joseph Lusting, Pawel Pawliszko,Eladio Vieyra, y Padre Mauricio Medina. (Foto/Cortesía Padre Camilo García) El encuentro fraterno reunió a varios párrocos del decanato sur en oración y gratitud por su ministerio sacerdotal. Pocatello - Sacerdotes del decanato sur de la Diócesis de Boise, realizaron una peregrinación a la parroquia de Saint Joseph en Pocatello, uno de los sitios santos designados por el Obispo Peter Christensen durante el año jubilar para obtener la indulgencia plenaria. De acuerdo con el calendario del jubileo 2025, la semana del 25 al 27 de junio se celebró el jubileo de los sacerdotes y obispos bajo el lema “Sacerdotes felices – Los he llamado amigos” (Jn 15,15). Sin embargo, ya que aún nos encontramos dentro del Año Jubilar, el pasado 3 de noviembre un grupo de sacerdotes de nuestra diócesis, convocados por el Padre Joseph Lusting, párroco de Saint Edward the Confessor, decidió reunirse para participar en esta peregrinación en el marco del jubileo “Peregrinos de Esperanza”. Entre los participantes estuvieron los párrocos Camilo García, de Saint Nicholas en Rupert; Padre Evarist Shiyo, de Immaculate Concepción en Buhl; Padre Eladio Vieyra, de Saint Theresa en Burley; Padre Ron Wekerle, de Our Lady of The Valley y Saint Charles Borromeo en Hailey; Padre Pawel Pawliszko vicario de Saint Edwards y Padre Mauricio Medina, sacerdote retirado. Saint Joseph Catholic Church (Foto/Cortesía Padre Camilo García) Como parte de la jornada, los sacerdotes participaron de una celebración Eucarística en la parroquia de Saint Joseph en Pocatello, designada por el Obispo Christensen el pasado 6 de febrero como el segundo sitio santo del año Jubilar, después de la catedral de Saint John the Evagelist en Boise, para la obtención de las indulgencias plenarias. El Padre Camilo García, párroco de Saint Nicholas, expresó que esta peregrinación fue muy especial, pues, aunque muchos han tenido la oportunidad de viajar a Tierra Santa, esta experiencia tuvo un valor único por realizarse en comunión fraterna con sus compañeros sacerdotes del mismo decanato y en una parroquia con un profundo significado por estar bajo el patrocinio de San José. La parroquia de Saint Joseph acaba de cumplir 125 años, ya que fue consagrada en el año 1897, y actualmente es la iglesia católica más antigua de la diócesis que continúa abierta y recibiendo fieles para las celebraciones diarias y dominicales. “El grupo aprovechó esta oportunidad para pedir la intercesión de San José por la Iglesia, por nuestra diócesis y por nuestro ministerio como sacerdotes”, añadió el Padre Camilo. A propósito del jubileo de los sacerdotes, el Cardenal You Heung-sik prefecto del Dicasterio para el Clero Vaticano, recordó en entrevista con ACI Prensa que “un sacerdote feliz es el mejor anuncio del Evangelio”. La amistad con Jesús dijo el Cardenal, expresada en el versículo que da título al encuentro (Jn 15,15), es la clave para redescubrir el profundo sentido de la vocación y vivir el mi- nisterio con gratitud y entusiasmo. “Sacerdotes felices no es un simple slogan, sino una invitación a vivir el ministerio con plenitud, gratitud y pasión evangelizadora”. Aseguró el prefecto del Dicasterio para el Clero Vaticano. El Jubileo de la Esperanza 2025 es, en palabras del prefecto, “una ocasión de gracia, una gran oportunidad para mirar al futuro con confianza. Los sacerdotes, junto con diáconos y obispos, en todos los rincones del mundo, son verdaderos ‘peregrinos de esperanza’, porque cada día, en silencio y con fidelidad, siguen llevando a Cristo a las personas”. Aunque varios ya han peregrinado junto con sus fieles, este fue el primer grupo de presbíteros que realizó la peregrinación a Saint Joseph en Pocatello. El Padre Camilo García invitó a los fieles a aprovechar los dos meses restantes, antes de concluir el Año Jubilar para visitar alguno de los sitios santos designados por el obispo y obtener la indulgencia plenaria. Recordó que “la confesión perdona los pecados, pero es la indulgencia plenaria la que borra las consecuencias del pecado”, siempre que se cumplan los requisitos indicados por la Iglesia: estar en gracia para recibir la comunión, rezar por las intenciones del Papa y participar en la Eucaristía durante la peregrinación. Finalmente, el sacerdote animó a los fieles a prepararse espiritualmente para las próximas fiestas del año litúrgico —Cristo Rey, la Inmaculada Concepción y la Navidad—, aprovechando este tiempo de gracia para participar en las celebraciones y obtener las indulgencias plenarias antes de que concluya el Año Santo.

  • Los obispos estadounidenses emiten un “mensaje especial” sobre inmigración desde la Asamblea Plenaria celebrada en Baltimore

    12 de noviembre de 2025   BALTIMORE –  Al reunirse la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) durante su Asamblea Plenaria de Otoño en Baltimore, los obispos emitieron un mensaje especial en el que expresaron su preocupación por la situación cambiante que afecta a los inmigrantes en los Estados Unidos.  Fue la primera vez en doce años que la USCCB recurrió a esta forma particularmente urgente de expresarse como cuerpo episcopal. La última vez que lo hizo fue en 2013, en respuesta al mandato federal sobre anticonceptivos. De conformidad con las normas relativas a las declaraciones y publicaciones de la Conferencia, solo se pueden emitir «mensajes especiales» en las asambleas plenarias y se trata de declaraciones que el presidente de la Conferencia, el Comité Administrativo o el conjunto de los miembros considera apropiadas en vista de las circunstancias del momento. Para demostrar el consenso del organismo, un «mensaje especial» debe recibir dos tercios de los votos de los miembros de la Conferencia presentes y votantes en la sesión plenaria para ser aprobado.  Con 216 votos a favor, 5 en contra y 3 abstenciones , los obispos aprobaron por abrumadora mayoría el mensaje especial, lo que fue seguido de un prolongado aplauso del organismo tras la votación. El texto completo del mensaje especial de los obispos a continuación: Como pastores, los obispos de los Estados Unidos, estamos unidos a nuestro pueblo en nuestro Señor Jesucristo, por lazos de comunión y compasión. Nos inquieta ver en nuestras comunidades un clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y la aplicación de las leyes migratorias. Nos entristece profundamente el tono que ha adoptado el debate contemporáneo y la creciente denigración de los inmigrantes. Nos preocupan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a una atención pastoral adecuada. Lamentamos que algunos inmigrantes que viven en los Estados Unidos han perdido su estatus migratorio de manera arbitraria. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto, y el carácter especial de los hospitales y las escuelas. Nos entristece profundamente cuando nos encontramos con padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela o cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos.  A pesar de los obstáculos y prejuicios, por generaciones, los inmigrantes han contribuido inmensamente al bienestar de nuestra nación. Como obispos católicos, profesamos nuestro amor por nuestro país y oramos por su paz y prosperidad.  Por este preciso motivo nos sentimos obligados en este entorno a elevar nuestras voces en defensa de la dignidad humana otorgada por Dios.  La  enseñanza católica  exhorta a las naciones a reconocer la dignidad fundamental de todas las personas, incluidos los inmigrantes.  Como obispos, abogamos por una reforma significativa de las leyes y los procedimientos migratorios de nuestra nación. La dignidad humana y la seguridad nacional no son valores en conflicto. Ambas pueden alcanzarse con buena voluntad y uniendo esfuerzos.  Reconocemos que las naciones tienen la responsabilidad de controlar sus fronteras y establecer un sistema de inmigración justo y ordenado por el bien común. Sin dichos procedimientos, los inmigrantes corren el riesgo de caer en la trata de personas y en otras formas de explotación. Las vías legales y seguras sirven como antídoto frente a esos riesgos. La enseñanza de la Iglesia se basa en la preocupación fundamental por la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. (Génesis 1:27). Como pastores, recurrimos a las Sagradas Escrituras y al ejemplo de Dios mismo, donde encontramos la sabiduría de la compasión de Dios. La prioridad del Señor, como nos recuerdan los profetas, es para los más vulnerables: las viudas, los huérfanos, los pobres y los migrantes (Zacarías 7:10). En el Señor Jesús, vemos a Aquel que se hizo pobre por nosotros (2 Corintios 8:9), vemos al buen samaritano que nos levanta del polvo (Lucas 10:30-37) y vemos a Aquel que se encuentra en los más pequeños (Mateo 25). La preocupación de la Iglesia por el prójimo y nuestra preocupación aquí por los inmigrantes son una respuesta al mandato del Señor de amar como Él nos ha amado (Juan 13:34). A nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, estamos con ustedes en su sufrimiento, pues si un miembro sufre, todos sufren (1 Corintios 12:26). ¡No están solos! Observamos con gratitud que tantos de nuestros sacerdotes, religiosos consagrados, y fieles laicos ya están  acompañando y asistiendo a inmigrantes  en sus necesidades humanas básicas. Exhortamos a todas las personas de buena voluntad a continuar y ampliar esos esfuerzos.  Nos oponemos a las deportaciones masivas e indiscriminadas. Oramos por el fin de la retórica inhumana y de la violencia, ya sea dirigida contra inmigrantes o contra los organismos de seguridad. Oramos para que el Señor guíe a los líderes de nuestra nación y estamos agradecidos por las oportunidades pasadas y presentes de dialogar con funcionarios públicos y electos. En este diálogo, continuaremos abogando por una reforma migratoria significativa. Como discípulos del Señor, seguimos siendo  hombres y mujeres de esperanza , ¡y la esperanza no defrauda! (Romanos 5,5). Que el manto de Nuestra Señora de Guadalupe nos envuelva a todos en su maternal y amoroso cuidado y nos acerque cada vez más al corazón de Cristo.

  • Nov. 21 issue of the Idaho Catholic Register delayed

    Notice to Subscribers On Wednesday, Nov. 5, the Idaho Catholic Register was notified that delivery of its newspaper shipment from its printer in North Idaho would be delayed. The shipment was expected on Thursday, Nov. 6, but as of 12:30 p.m. on Friday, Nov. 7, it had not yet arrived. Our local distributor cannot mail subscriptions until the shipment is received. To the best of the ICR staff's knowledge, subscribers can expect to receive their Nov. 21 issue on Monday or Tuesday, Nov. 10 or 11. Although the delay is beyond our control, the Idaho Catholic Register sincerely regrets the inconvenience and appreciates your understanding.

  • La sabiduría de Jesús debería aplicarse al tema de la inmigración

    Nota del editor: La siguiente homilía aborda el tema de la inmigración como un tema actual y siempre desafiante en nuestra sociedad y en la vida misma de la Iglesia en Idaho. Fue pronunciada por el Padre Tim Segert, pastor asociado de la Catedral de San Juan Evangelista en Boise, durante la misa del trigésimo domingo del tiempo ordinario (26 de octubre de 2025). Basándose en las lecturas del día, el Padre Segert reflexiona sobre el llamado a la justicia, la humildad y la misericordia de Dios en relación con los desafíos morales y pastorales que rodean a la inmigración. Father Tim Segert No hace falta que les diga que en este momento existe un gran desacuerdo sobre la inmigración en nuestro país. No es algo nuevo, pero sin duda ha estallado recientemente. Y, como era de esperar, la gente recurre inmediatamente a sus frases favoritas o a su partido político preferido para expresarse. Díganme si alguna de estas frases les suena familiar: “Construyan el muro”. “Estados Unidos primero”. “Detengan la invasión”. ¿O qué tal estas otras: “Ningún ser humano es ilegal”. “ Eliminen el ICE”. “Construyan puentes, no muros”. Esta cuestión se ha convertido quizás en la principal línea divisoria de nuestra sociedad en este momento, aunque ciertamente no es la única. Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros, como católicos, al respecto? El instinto nos lleva a recurrir a lo que nos resulta más natural. Algunos de nosotros somos inmigrantes o conocemos a inmigrantes. Otros se han visto afectados negativamente por la inmigración, tal vez al perder sus puestos de trabajo. Por lo tanto, la mayoría de nosotros ya tenemos un interés personal en cómo van las cosas. Pero si algo hemos aprendido al ver las noticias, es que actuar basándonos únicamente en lo que nos dicta nuestro instinto no siempre es lo correcto. De hecho, hacer precisamente eso, sin ningún tipo de pensamiento racional, ha sido precisamente lo que ha dañado gravemente a nuestra nación. ¿Y si apeláramos a la verdad externa? La Iglesia ya nos ha dado una forma de pensar sobre este asunto, basada en la sabiduría de Jesús y de su Iglesia. ¿No sería esa una mejor opción? Para ello, me gustaría recomendarles que lean el Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2241 sobre este tema. Es muy equilibrado y está muy bien escrito. Es un poco largo, pero lo voy a incluir aquí porque es más importante de lo habitual leerlo completo: Las naciones más prósperas están obligadas, en la medida de sus posibilidades, a acoger al extranjero que busca la seguridad y los medios de subsistencia que no puede encontrar en su país de origen. Las autoridades públicas deben velar por que se respete el derecho natural que coloca al huésped bajo la protección de quienes lo acogen. Las autoridades políticas, en aras del bien común del que son responsables, pueden supeditar el ejercicio del derecho a emigrar a diversas condiciones jurídicas, especialmente en lo que se refiere a los deberes de los inmigrantes hacia su país de adopción. Los inmigrantes están obligados a respetar con gratitud el patrimonio material y espiritual del país que los acoge, a obedecer sus leyes y a contribuir al cumplimiento de las obligaciones cívicas. Para mí, todo se reduce a dos puntos: ● Una persona tiene el deber moral y la responsabilidad de hacer todo lo necesario, salvo pecar, para mantenerse a sí misma y a su familia con vida. Esto puede incluir tomar medidas drásticas en determinados momentos. ● Al mismo tiempo, cada gobierno nacional tiene la responsabilidad de mantener la seguridad de sus respectivas naciones y preservar la integridad de su soberanía nacional, en la medida en que ello sea conforme a la ley natural. La mayoría de nosotros tendremos una inclinación a aceptar uno de estos principios por encima del otro. Pero la forma católica es la forma “ambos/y”: como católicos, debemos mantener estos principios en tensión, en lugar de colapsar uno en el otro. Por un lado, hay personas en situaciones absolutamente desesperadas que no tienen suficiente comida, agua o un refugio adecuado para sobrevivir; o que están huyendo activamente de personas que podrían hacerles daño. Estas personas tienen, de hecho, la obligación moral de protegerse a sí mismas y a sus familias, lo que puede incluir trasladarse al otro lado de las fronteras nacionales si la necesidad es tan extrema. Pensemos en la Sagrada Familia, por ejemplo. Los derechos humanos básicos y la dignidad humana de los inmigrantes se mantienen en todo momento y no dependen del reconocimiento del gobierno. Eso significa que todas las personas, en todo momento, tienen derecho a la vida, la alimentación, el agua, la vivienda, la seguridad, la propiedad privada, la libertad religiosa y la integridad física. Como mencioné anteriormente, estos derechos no pueden serles arrebatados, incluso si una persona entra ilegalmente en otro país que no es el suyo. Esto forma parte de la doctrina social católica. Pero hay otra parte también. A lo largo del Antiguo y del Nuevo Testamento se nos dice en numerosas ocasiones que respetemos a nuestros gobernantes en todo lo que no sea pecado. Esto incluye el deber que tienen todos y cada uno de los gobiernos de la tierra de proteger a sus ciudadanos, preservar su propia cultura y lengua, y regular quién entra en el país. Actuar en contra de esto sin una causa grave, es decir, solo en casos de derechos humanos básicos, es pecaminoso. Esto también forma parte de la doctrina católica. Los Papas Francisco y León lo han resumido bien al decir una y otra vez que es importante “acoger, proteger, promover e integrar”. En primer lugar, la nación de acogida debe acoger a aquellos a quienes puede recibir legalmente. Esto se hace con el fin de proteger tanto a los inmigrantes como a los ciudadanos que ya viven en el país de acogida. A continuación, se debe promover a los inmigrantes, es decir, se debe conservar y celebrar lo bueno y lo saludable de sus culturas anteriores, especialmente en una nación como la nuestra. Y, por último (y muy importante), es un deber moral del inmigrante cumplir las leyes del nuevo país, aprender y desenvolverse en su idioma y cultura, y convertirse en miembros legalmente reconocidos y productivos de la sociedad. En otras palabras, integrarse. Como ya se puede ver, estos principios a veces entrarán en conflicto entre sí. De hecho, ya han entrado en conflicto. Pero eso no significa que debamos renunciar a ninguno de ellos. Hacerlo podría provocar desequilibrios o abusos por ambas partes. Ya ha habido denuncias de malos tratos a personas detenidas en centros de internamiento que han emigrado ilegalmente a este país; lo hemos visto en las noticias. Nuestros obispos han criticado estas situaciones. También ha habido problemas por no regular el bien común de nuestra nación: aumento del tráfico de drogas y del tráfico sexual, personas que nunca se integran en la economía y la cultura de la nación, e incluso pérdida de la fe debido a la falta de inculturación. Estos también son problemas. Como católicos, tenemos la difícil tarea de conciliar estos dos principios de manera armoniosa. Renunciar a cualquiera de los dos es peligroso.   Me gustaría terminar remitiéndonos a la palabra de Dios que nos da el libro de Sirácida. Sea cual sea la forma en que armonicemos estos principios, Él se preocupa por la justicia. Aquí tenemos de nuevo la primera lectura bajo una nueva luz: El Señor es un Dios justo, que no hace acepción de personas. Aunque no es indebidamente parcial con los débiles, escucha el clamor de los oprimidos. El Señor no es sordo al llanto del huérfano, ni a la viuda cuando derrama su queja. El que sirve a Dios de buena gana es escuchado; su petición llega a los cielos. La oración de los humildes atraviesa las nubes; no descansa hasta alcanzar su objetivo, ni se retira hasta que el Altísimo responde, juzga con justicia y afirma lo que es correcto, y el Señor no se demora.

  • Former educator builds second-chance curriculum

    David "Buck" and Joan Fry are with their dog, Ebbie. They are parishioners at Risen Christ in Boise. (Courtesy photo) Retired teacher inspired by wife to help men leaving prison By Emily Woodham ICR Staff Writer KUNA— David Fry loves his career. It’s a fact that makes what he does for a living more than just mechanically following the daily grind and bringing home a paycheck. “There’s a huge difference between a job and a career,” he told the Idaho Catholic Register (ICR) as he gestured to his office behind the barbed wire fences and thick walls of the Idaho State Correctional Center (ISCC), a state-run men’s prison located in Kuna, Idaho. It’s a minimum/medium/close custody prison within the South Boise Prison Complex, which includes several other correctional facilities in the area operating under the Idaho Department of Correction (IDOC). “I don’t look at coming here as just ‘going to work,’” he added. Fry, who likes to go by his nickname “Buck,” is passionate about helping residents of ISCC create a better life once they are released. He is the facilitator and coordinator of the Immersion Pre-Release program adopted by the IDOC. He helped update the current operation manual and coordinates everything from formal review of potential educational pursuits to providing courses on career development and self-care. “Statistics show that if people run into trouble after exiting prison, they’re going to revert to [their] old ways,” he said. “That’s recidivism, and that’s not good.” Recidivism refers to the tendency of former inmates to become repeat offenders and returning to prison. Fry’s motivation to help men and women build a better life after prison is rooted in his faith. He and wife, Joan, are cradle Catholics and parishioners at Risen Christ Parish in Boise. They prayed together before he accepted the position with IDOC, and his faith has only been strengthened by his work. “My faith is as strong as it’s ever been,” he said. “I don’t talk about politics or religion with the residents. I respect that we need to keep separation of Church and State. But some ask me what my religion is, and I say, ‘I’m a devout Catholic.’” Fry and his wife moved to Idaho more than seven years ago, when he retired from his career in public education in California. “My background is curriculum in the public schools, along with assessment and instruction,” he explained. “So, writing about different subjects and putting standard operating procedures together is not difficult for me.” In retirement, he continued his hobby as a traveling professional baseball umpire and played golf whenever he could, but said he still had plenty of time on his hands. “I was the ‘master putterer’ around the house, and I got on my lovely wife’s nerves,” he admitted. “My career in corrections began because she said, ‘I think I got a job for you.’” Fry took a position in education for residents through the Idaho Correctional Alternative Placement/(ICAPP-MTC) program. When the program ended nearly two years ago, IDOC reached out to Fry to resurrect their pre-release program at ISCC. “Men were leaving here with little or no resources. They were basically getting a ride at the front gate to who knows where,” he said. “St. Vincent de Paul was already offering their service package to residents who were exiting the system. So, when I came on board, one of the first people I met was Stacey LaRoe.” LaRoe is the program manager of Reentry Career Development and Navigation at St. Vincent de Paul of Southwest Idaho. LaRoe continues to be one of the pillars of the Immersion/Pre-Release program at ISCC. “St. Vincent de Paul was doing great things long before I got to ISCC,” said Fry, who shadowed LaRoe in her pre-release sessions with residents. David "Buck" Fry retired from his career in public education about seven years ago. However, he returned to work for the IDOC in 2020. (Courtesy photo) He then began the long process of creating a new pre-release program for IDOC, using modern, up-to-date measures to benefit residents. In addition to SVdP, Fry insists that without the encouragement and guidance of Greg Norton (Principal of the Robert Janss High School at ISCC) and Tim McKay (Deputy Warden of Operations at ISCC) he would not have been able to build the Immersion/Pre-Release program to the level it has achieved. He revamped the pre-lease manual to ISCC-specific needs and created a formal process for inviting residents who were 100 days away from their release date. He created a six-and-a-half-week course for cohorts of residents with similar release dates. He also organized methods for ensuring that residents who wanted to meet to speak about specific goals or concerns were not overlooked. “I actually don’t teach anything,” Fry explained. “Everything is done in pre-release through stakeholders–different organizations, like St. Vincent de Paul, who come and share their expertise and offer their assistance in different areas, such as mental health or financial advice.” The cohort process began last year, with six cohorts. This year has seen seven cohorts officially graduate, with more to go. Currently, each cohort has about 50 to 75 men. So far, the graduation rate of the cohort program is nearly 90%. The Immersion/Pre-Release (IPR) program is divided into modules/themes: life skills, education, employment, finances and supervision (navigating parole). “Someone asked me the other day if I was still as convinced and committed to what I’m doing as when I started. I said, ‘Yes because we get a brand new group of guys each six and a half weeks.’” Each cohort is as different as the individuals that make them up. Some easily go with the flow and soak up every bit of information and help offered to them. Others have a more difficult time opening up and asking for help. “I had to tell one cohort that we’re not mind readers and unless they start talking to us, we’re going to come in and do nothing,” Fry opined. “The next day it was like the light switched on. They finally began asking questions and opening up about what they needed.” “We’re really a research and development organization,” Fry added. “They tell us what they need, such as finding public transportation, how to get a phone, or a place to live in a different city, how to get certified in a trade they are interested in. Then my team and I find out the answers to those questions and help them get the resources they need.” Fry also created a Program Assistant (PA) mentoring system. Residents who qualify after completing IPR become PAs to support those who are still navigating the pre-release program. “My PAs are the finest cadre I could ask for; they are committed to helping residents prepare for the next stage in their lives,” he said. “I’m confident that when a man walks out the front door of ISCC, we have assisted him to the fullest. We have helped him prepare for the toughest 90 days of his life with good resources.” Residents who complete the pre-release cohort receive a certificate at graduation along with a business card. When they leave prison, Fry encourages them to call him if they need help or just to say that things are going well. “They need to know that they are not alone when they leave. They also leave knowing they have support through the St. Vincent de Paul Reentry program, along with the other stakeholders that they were exposed to in the IPR program.” Fry wants to encourage each resident to understand that they are more than their mistakes and failures. “Do you realize there are men in the Hall of Fame of professional baseball who have been a failure seven out of 10 times?” he posed. “The litmus test for the Hall of Fame is to be a .300 hitter, but that means the other 700 times they failed. It all depends on how you look at it. The successes or failures always need to be valued for what they are – building blocks of a lifetime.” Each day, he knows men will come through the door and need him, Fry said. “I want to be that person that they can count on because many of these men don’t have anybody to count on. I want to help.”

  • Bishop Christensen leads tour of chancery construction site

    Diocese of Boise employees recently toured the site where the new chancery building is under construction. They pose, above, at what will be the front of the three-story building. The building is scheduled for completion in early 2027. (Courtesy photo) By ICR staff BOISE — Bishop Peter F. Christensen led Diocese of Boise employees on Oct. 21 through the new chancery building construction site, located adjacent to St. John Cathedral at Eighth and Fort Streets in downtown Boise. The tour gave diocesan staff a firsthand look at the project’s progress and how the building is taking shape. The new chancery will house offices for the bishop and approximately 32 full- and part-time employees. “A significant advantage of the new location is its proximity to the Cathedral, which is where chanceries are typically located in dioceses worldwide,” Bishop Christensen told the Idaho Catholic Register before construction began in 2021. The Diocese sold its current chancery in February 2021 and has since leased back space from the new owner, Your Health Idaho. The five-story building is shared, with a transportation company on the second and third floors, while diocesan offices occupy the fourth and fifth floors. Bishop Christensen noted that the chancery’s design will complement the architecture of both St. John Cathedral and St. Joseph’s School. The site was previously home to Baird’s Dry Cleaning, a longtime Boise business. The diocese anticipates completion of the three-story building in early 2027. A crane lifts heavy materials into place as the new chancery begins to take shape. (ICR photo/Philip A. Janquart) Diocesan employees take a look at the underground parking garage beneath the chancery. (ICR photo/Philip A. Janquart) Bishop Peter Christensen, left, asks a site supervisor a few questions about the building process as Marisela Baca, middle, and Bryan Taylor, right, listen in. (ICR photo/Philip A. Janquart) Like coal miners at the end of a long shift, diocesan employees make their way out of the parking garage. (ICR photo/Philip A. Janquart)

  • Idaho families turning to St. Vincent de Paul to offset delay in SNAP benefits

    St. Vincent de Paul Southwest Idaho volunteers delivered food to military families in need last winter at Gowen Field in Boise. (Courtesy photo) By Ralph May Executive Director SVdP Southwest Idaho   Editor’s note: The following is a letter from St. Vincent de Paul Southwest Idaho Executive Director, Ralph May, highlighting the need for more food donations amid delays in SNAP (Supplemental Nutrition Assistance Program) benefits. With no end to the delay in sight, SVdP is relying on the community’s support to ensure those in need continue to receive help.   Dear Friends,   We typically close our Boise Food Pantry at noon, but today there was still a line at 1:00 p.m. Families waited patiently—parents, grandparents and neighbors—all hoping to bring home enough food to get through the week.   One neighbor we spoke with was visiting our pantry for the first time. She shared that with the delay in SNAP benefits, she was afraid she wouldn’t be able to feed her family.   “I’d heard great things about St. Vincent de Paul,” she said. “I knew I would get the help I needed here.”   Right now, more families than ever are turning to us for food. With the federal government shutdown delaying SNAP benefits, Idaho households are facing an immediate crisis—and they’re showing up at our doors today in search of help.   Even if Idahoans receive partial SNAP benefits for November, it won’t be enough. Many families will still fall short—and St. Vincent de Paul Pantries will need to fill the gap to ensure no one goes hungry.   Many of you know that we deliver food boxes each month to National Guard and Air National Guard families at Gowen Field. We typically provide around 125 boxes per month, but next week they’ve already requested 250 boxes—double the usual number. This increase reflects what we’re seeing across the Treasure Valley: hardworking families and service members alike are feeling the strain and turning to us for help.   Our pantries are currently stocked. We have the volunteers. But as the need continues to rise, your support is essential to help us sustain this response in the days and weeks ahead.   If you or someone you know needs food, please come. Our pantries across the Treasure Valley are open and ready to serve anyone in need.   If you can give, your financial gift makes an immediate difference—it allows our teams to respond quickly and ensure no family leaves without the food they need.   If you’d like to donate food, we especially need non-perishable items like peanut butter and jelly, boxed mac and cheese, cereal, protein bars, and canned tuna.   Together, we can make sure every neighbor who turns to us finds food, compassion, and hope.   With gratitude, Ralph May Executive Director St. Vincent de Paul Southwest Idaho   SVdP Southwest Idaho Executive Director, Ralph May, far right, accepts a donation. (Courtesy photo)  Make Donation Your financial gift makes an immediate impact, allowing our team to restock shelves, purchase fresh food, and respond quickly as more families turn to us for help. Every dollar helps ensure no neighbor goes hungry during this critical time. Checks can be sent to: St. Vincent de Paul Southwest Idaho- 5256 W Fairview Ave. Boise, ID 83706. To make a donation online, visit https://www.svdpid.org/donate-boise-food-pantry .   Donate Non-Perishable Food If you’d like to donate food, we need non-perishable items such as peanut butter, jelly, boxed macaroni and cheese, cereal, protein bars, and canned veggies.   Food donations can be dropped off at our Boise Food Pantry at 3209 W. Overland Road, Boise, ID 83705, on Monday, Wednesday, and Thursday between 6:00 a.m. and 12:00 p.m. Every item donated helps us keep our shelves stocked and ready for the next family in need. The food items above are what the SVdP recommends donating for use in its Thanksgiving Food Boxes program. (Courtesy photo)  Donate to Thanksgiving Food Boxes We anticipate that the demand for Thanksgiving Food Boxes will remain high this year. Each Thanksgiving Food Box provides a full holiday meal — including a turkey, potatoes, and all the traditional fixings — for a family of four to six. For 48 years, this program has brought together volunteers, donors, and community partners to ensure that every family can share in the warmth and tradition of Thanksgiving, regardless of their circumstances. To donate to the Thanksgiving Food Boxes program, visit https://www.svdpid.org/donate-boise-food-pantry .

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