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- Adviento: Despertar a la Hora de Dios
Segundo Domingo de Adviento Mt 3, 1-12 Volvemos al inicio del calendario litúrgico de nuestra vida de fe, para evaluar su progreso a la luz de las expectativas del Reino de Dios: el Adviento, el tiempo de la Hora de Dios, la hora de la salvación. Cristo va a renovar su paso por la historia, manteniendo viva nuestra esperanza en que el Reino de Dios y el cambio de nuestros corazones son posibles. La Iglesia y los cristianos somos los profetas de la Hora de Dios y estamos llamados a: “Ir por todo el mundo y predicar la Buena Nueva”, llamados a reactivar una esperanza tantas veces frustrada por nuestros fracasos. Debemos anunciar el cambio y la conversión para que la esperanza se transforme en un amor eficaz, que nos desprenda de nosotros mismos y nos entregue a la fraternidad de hijos de Dios. Juan el Bautista es el signo de la Iglesia profética. “El Reino de Dios está cerca”. Sus promesas son ciertas, nuestra esperanza no es vana. “Dios es capaz de sacar hijos de Abraham de estas piedras…”. Según el testimonio de Jesús, Juan es más que un profeta (Lc 7,26) Juan inaugura el Evangelio (Hechos 1,22; Mc 1,1-4); antes de él había la ley y los profetas. El testimonio de Juan consiste en proclamarse mero precursor (Lc 2,15). No es digno de desatar las correas de las sandalias de Aquel a quien precede (Jn 1, 19-20; Lc 3, 16 y ss). Proclama a Jesús como: “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Jn 1,29). El lenguaje de Juan es fuerte, profético: “conviértanse”. Porque de otra manera el Cristo liberador se convierte en Cristo juez. “¿Quién les ha enseñado a escapar de la ira venidera? … Den el fruto de la conversión y no se hagan ilusiones… el árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego…”. Entonces, ¿por qué acudía tanta gente a él? ¿Por qué sentían atracción por un profeta que cuestionaba sus costumbres y su estilo de vida? En Juan brillaba la conversión que pedía; en sus hechos se expresaba la cercanía de la Hora de Dios. Era imposible vivir así, actuar así, a no ser que la esperanza que anunciaba fuera cierta. “Juan llevaba un vestido de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre”. El detalle de austeridad no es lo importante, sino que debemos traducirlo en actitudes para nuestra época. El Evangelio consignó estos hechos como un símbolo de la fuerza de su fe, de su libertad, de su espíritu, de su pobreza radical y de su renuncia a sí mismo, y el pueblo lo seguía (Mt,11); ‘¿Han salido a ver un profeta?’ Sí, les digo, y más que un profeta”. Si, como dice Jesús, “entre los nacidos de mujer, nadie fue más grande que Juan Bautista”, (Lc 7, 24), y añade que: “el más pequeño en el Reino de Dios es más grande que él” (Lc 7, 23), debemos deducir la calidad de nuestra responsabilidad como profetas del Reino: ungidos “miembros de Cristo Sacerdote, Cristo Profeta y Cristo Rey”. (Liturgia del Bautismo) El tiempo de Adviento nos interpela acerca de nuestra participación en la vida del Reino. Nuestro testimonio será el termómetro infalible de nuestra fe.
- Risen Christ fortalece su ministerio hispano con la celebración guadalupana y nuevas misas en español
Parroquianos de la comunidad católica de Risen Christ en Boise, junto a su párroco, el Padre Ben Uhlenlkott, durante una de sus celebraciones en honor a la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de las Américas. (Foto cortesía/ parroquia Risen Christ) Vero Gutiérrez Editora Asistente Para celebrar las fiestas en honor a la Virgen de Guadalupe, la comunidad católica de Risen Christ llevará a cabo su segunda Misa en español, que será presidida por el párroco Padre Ben Uhlenkott. Silvia Sagrero, una de las líderes de la comunidad hispana en esta parroquia, compartió que existe un gran entusiasmo entre los fieles por participar en esta celebración tan especial dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe. Señaló que esta fiesta no solo es importante para los hispanos, sino también una oportunidad para que otros feligreses de la pa- rroquia se unan, conozcan y compartan esta devoción mariana tan arraigada en nuestras culturas. La comunidad extendió una invitación abierta para que todos los que deseen participar puedan unirse en el festejo a Nuestra Señora de las Américas. La celebración se realizará el 12 de diciembre de 2025 a las 6:30 p.m. Después de la Eucaristía, como es tradición, se llevará a cabo una recepción con música, comida y bailes tradicionales, fomentando el encuentro fraterno entre las familias que forman parte de la parroquia. La Misa en español continuará mensualmente Debido al crecimiento y la participación activa de la comunidad hispana, se ha decidido celebrar la Misa en español de manera continua el primer domingo de cada mes, a partir del Miércoles de Ceniza del próximo año, 18 de febrero de 2026. Este paso marca un avance significativo en la integración pastoral y espiritual de los feligreses hispanohablantes dentro de Risen Christ. Un Ministerio Hispano en crecimiento Actualmente, la parroquia de Risen Christ cuenta con un Ministerio Hispano que acompaña a la comunidad hispanohablante a través de programas de educación religiosa, crecimiento en la fe, actividades sociales y oportunidades de servicio y caridad, todo en español. Entre las actividades regulares se ofrece un Estudio Bíblico en español todos los martes de 7:00 a 9:00 p.m. en el salón Room 1. Las personas interesadas pueden comunicarse con Silvia Sagrero en el correo bhernardita1858@gmail.com. En su página web, la comunidad de Risen Christ destaca su compromiso por honrar las tradiciones y costumbres religiosas hispanas, al tiempo que busca integrar plenamente a esta parte de la comunidad parroquial que ya forma parte activa de la vida de la Iglesia local. Recursos y servicios en español La parroquia también ofrece formularios y recursos en español, entre ellos el formulario de registro parroquial y las solicitudes para bautismos, lo que facilita que los feligreses hispanos puedan acceder a los servicios administrativos en su propio idioma. Contacto e información La parroquia Risen Christ está ubicada en 11511 W Lake Hazel Rd, Boise, ID. Para más información, los interesados pueden comunicarse a los números 208-362-65636 o 208-362-6584, o bien escribir al correo office@risenchristboise.org
- Un Proyecto en Marcha: Hacia la Primera Conferencia Hispana de SVdP
De izquierda :Javier Trujillo, Rigoberto González, Norma Pintar, Cathy Hagadone, Patricia Watkins, Ralph May, Guadalupe Rodríguez, Becky Swartz, Diego Juárez y Memo Gutiérrez, la mayoría de ellos posibles miembros de la nueva Conferencia Hispana, acompañados por miembros del Consejo del Suroeste de Idaho de SvdP. (ICR foto/Vero Gutiérrez) Vero Gutiérrez Editora Asistente Un grupo de líderes laicos de diferentes parroquias de la Diócesis de Boise ha iniciado el proceso de preparación para conformar la primera Conferencia Hispana de San Vicente de Paul, que adoptará el nombre de Conferencia del Espíritu Santo. La decisión más importante para formar esta conferencia, explicó Ralph May, Director Ejecutivo de San Vicente de Paul en el área del Sur oeste de Idaho, es atender la comunidad hispana, la cual ha registrado un incremento considerable entre la población que atienden los voluntarios de la Sociedad. Aseguró que un gran porcentaje de las personas atendidas son hispanas, pero muchas no se sienten en con- fianza para expresar sus necesidades reales por la diferencia de idioma y cultura. Ralph May afirmó que, aunque se ha logrado un excelente trabajo con las conferencias ya establecidas, siempre han sido conscientes de la necesidad de contar con miembros de la comunidad hispana que entiendan mejor y puedan comunicarse de manera más cercana con quienes necesitan ayuda. “No es solo el idioma, sino también la cultura”, puntualizó. “Quienes atraviesan momentos de dolor se sienten más cómodos expresándose en su lengua nativa”. Norma Pintar, Coordinadora de Asuntos Hispanos, consideró que esta es una conferencia especial porque no pertenece a una sola parroquia, sino que está conformada por varias. Por ello se le ha denominado Conferencia Hispana del Espíritu Santo. Para su formación, se invitó a miembros de diversas parroquias de la diócesis y se inició el proceso con una introducción a la actividad de la Sociedad de San Vicente de Paul y su labor en el Suroeste de Idaho. Durante la bienvenida a los posibles nuevos voluntarios, también estuvieron presentes Becky Swartz, presidenta del Consejo del Sur oeste de Idaho y Cathy Hagadone, tesorera, quien se encargo de explicar qué es una conferencia y cómo trabaja en coordinación con el Consejo. Cathy Hagadone, tesorera de la Sociedad de San Vicente de Paul del Suroeste de Idaho, durante su exposición a los posibles nuevos voluntarios. (ICR foto/Vero Gutiérrez) También Hagadone habló am- pliamente sobre la historia y misión de la Sociedad, el trabajo que realizan a nivel local y las formas en que los nuevos miembros pueden integrarse, con el objetivo de que comprendan mejor cómo opera esta organización. Se explicó que las conferencias se reúnen una o dos veces por mes y que existen reglas claras: los vicentinos reciben un libro que guía las acciones que deben realizar. Una de las primeras recomendaciones fue asumir el compromiso de reunirse al menos dos veces por mes. Se reiteró que formar parte de una conferencia es un llamado especial. Los miembros deben conocer la vida y obra de San Vicente de Paul —quien comenzó la labor de organizar la caridad— así como la de los fundadores de la Sociedad, que posteriormente tomó su nombre. En los aspectos administrativos, la conferencia debe contar con un presidente, un secretario, un tesorero y un consejero espiritual, que puede ser sacerdote, diácono o laico. Ser parte de una conferencia implica responder a un llamado para integrar una comunidad de fe, amor, oración y acción. El trabajo diario de los miembros está sustentado en el Manual para los Miembros y en la Regla de la Sociedad. Cada conferencia programa sus actividades anuales, tiene su propia autoridad y flexibilidad para enfocarse en las necesidades más urgentes de las personas a las que sirve. Las reuniones pueden llevarse a cabo en diferentes parroquias, según la organización interna. Otro aspecto importante que explicó la tesorera del Consejo es que, de acuerdo con el manual, la Sociedad de San Vicente de Paul no está sujeta a la jerarquía religiosa. “Se trata de una fraternidad eclesial alentada por la Iglesia y reconocida oficialmente como un instrumento del apostolado laico a través del testimonio de la caridad”. Por otro lado, Ralph May subrayó que, aunque en nuestro entorno ocurren muchas situaciones difíciles, no debemos olvidar el llamado al servicio. “Si dejamos de atender al que sufre y al que necesita, también dejamos de lado nuestro trabajo por la salvación a través del servicio a los pobres, es más lo que nosotros necesitamos a los pobres que lo que ellos nos necesitan a nosotros”, afirmó, recordando la inspiración de San Vicente de Paul y del Beato Federico Ozanam, fundador de la Sociedad. Durante la reunión, Guillermo Gutiérrez dirigió la reflexión en la que se les invitó a los asistentes a compartir qué creen que Jesús haría si estuviera aquí? ¿Qué nos invitaría a hacer? • Javier Trujillo: “Tratar de ayudar en lo que se pueda sin pensar ni esperar nada a cambio”. • Patricia Watkins: “Ser generosos con nuestro tiempo y disponibilidad”. • Norma Pintar: “No olvidarnos de los pobres y necesitados, que son nuestros hermanos”. • Rigoberto González: “Ayudar a los demás y abrir nuestro corazón para ver lo que Dios quiere”. • Guadalupe Rodríguez: “Recordar que debemos ver a Dios en los demás”. Durante esta reunión de información se compartió con los posibles miembros de la nueva conferencia hispana que los vicentinos tienen el servicio a los pobres como su elemento esencial. Cualquier persona que tenga necesidad deberá ser atendida, dando siempre preferencia a quienes son excluidos o experimentan adversidad, sufrimiento o pobreza material o espiritual. No se hace distinción de ningún tipo: se brinda ayuda sin importar raza, religión, estado civil, orientación sexual, nacionalidad o edad. Se trabaja tanto con familias como con individuos. A través de visitas domiciliarias y encuentros cara a cara, los voluntarios conocen de primera mano las necesidades de las personas, lo que constituye la característica principal de SVdP. Los miembros de la Sociedad, conocidos como vicentinos, buscan imitar a San Vicente de Paul en cinco virtudes esenciales que fomentan el amor y el respeto hacia los pobres: sencillez, humildad, gentileza, desprendimiento y fervor. Finalmente, extendieron la invitación para las personas que estén interesadas en formar parte de esta Conferencia se ponga en contacto con Norma Pintar, Coordinadora de asuntos Hispanos de San Vicente de Paul, o bien a través de la Sociedad de San Vicente de Paul a través de su página web www.svdpid.org si desea unirse a algún otro de los programas de esta sociedad.
- Men find support, strength after prison through Holy Family House
Doug Austin, former inmate, became Catholic 20 years ago while in prison. Austin collaborated with Deacon Mark Geraty, volunteer coordinator for the Prison Ministry of the Diocese of Boise, to create a new Catholic, nonprofit, reentry house in Boise. (Courtesy photo) By Emily Woodham Staff Writer A Catholic transitional house, the first in Idaho, for men transitioning from prison to society, is coming closer to reality. “It’s on the launchpad, but we still need support to get it off the ground,” said Deacon Mark Geraty, who serves at the Cathedral of St. John the Evangelist and is the volunteer coordinator for the prison ministry of the Diocese of Boise. “We have done prison ministry in the Diocese very well,” said Deacon Geraty. The prison ministry of the Diocese of Boise provides the sacraments and spiritual support to incarcerated men and women across the state of Idaho. From Masses to OCIA (Order of Christian Initiation of Adults) classes, volunteers, both clergy and laity, ensure that the Church isn’t stopped by prison gates. “During COVID, everything kind of cratered,” Deacon Geraty said. “But it gave us a chance to really take stock of what we were able to provide to those serving prison sentences.” As restrictions enacted during the COVID pandemic of 2020 slowly lifted in 2022 and 2023, the prison ministry was able to return to providing its services. However, Deacon Geraty and others in the ministry wanted to add support to men and women leaving prison. “The Reentry Conference of St. Vincent de Paul of Southwest Idaho does an excellent job, but we wanted to go another step further. We wanted to provide a Catholic transitional house,” Deacon Geraty said. “About 95% of everyone who is incarcerated is going to leave prison at some point in their lives. They need to be met and brought into the community, and the Catholic Church, in particular, gives such a rational, constructive way for them to do it. From the monasteries to parishes, we know how to do community.” Transitional homes offer men and women a place to live while they get back on their feet after prison. “It’s really hard for people when they come out of prison,” Deacon Geraty explained. “They go from an environment where everything is chosen for them, everything is structured, to needing to make so many choices. It can be overwhelming.” Doug Austin, who was incarcerated for 42 years, knows firsthand how vital community support is when leaving prison. He became Catholic through the Diocesan ministry more than 20 years ago. When he left prison at the beginning of 2024, he chose to go to a Christian, non-denominational house because there was no Catholic house. While at the chancery about five months ago, Austin spoke with Bishop Peter Christensen. The above logo is for the new Catholic reentry-transitional home in Boise, Holy Family House. (Courtesy photo) An idea is born “Bishop Peter asked Doug how he was doing. When he found out that Doug was staying in a faith-based house, he said, ‘Wouldn’t it be nice if we had a Catholic house?’ Right then, a seed was planted,” Deacon Geraty said. Austin discussed the idea with Dick Gallegos, who had volunteered in the Diocesan prison ministry for more than 20 years. Then Austin, Gallegos and Deacon Geraty met at a coffee shop with Mike Gallagher, one of the founders of the St. Vincent de Paul (SVdP) Reentry Conference. From that moment, they knew it was time to create Holy Family House. They reached out to Catholic Charities of Idaho (CCI) as they worked out the details of the house. “Eddie Trask, executive director of Catholic Charities, was a huge help. Joe Egbert, digital media coordinator at the Diocese, also helped us a lot with building our website.” Holy Family House is not affiliated with the Diocese of Boise, SVdP, or CCI. It is an independent, non-profit, 501(c)(3), organization. Austin is the president of the board, and Deacon Geraty is a board member. They and all the board members are dedicated to keeping a Catholic identity in Holy Family House. Currently, the house is for men only. They hope to expand in the future to include a house for women. “We have some very generous benefactors to help get this started, and they wanted to be assured that we were going to present an authentic Catholic living environment. We are not going to present an ambiguous or lukewarm treatment of the Catholic faith,” he said. “We want to provide the support, spiritually and physically, that the men need to successfully enter back into society. We want to provide Bible studies, rosaries and times for prayer. We also want volunteers from the Catholic community,” he continued. “We have been able to support a Catholic community for men in prison. We want to give them a Catholic community when they leave prison.” Holy Family House will also support sober living. “My experience with transition programs is that they are essential for individuals suffering from alcoholism and drug addiction to make a successful reentry into the community and the ability to become a contributing member of society,” said Matthew Geske, LCPC, clinical director of counseling at CCI. “This transitional program will also be a way for the Catholic community to support these brothers in Christ who are suffering.” Although the structure for the organization is in place, Holy Family House is still looking for a physical house. They also need volunteers and financial support. “There are a lot of expenses with a transitional house,” Deacon Geraty said. “When men get out of prison, they don’t have a job, and they probably don’t have a lot of money. It will be a requirement at the house for them to have a job, and there will be a program fee they will need to pay. But while finding employment, some will need a level of financial assistance. We also want volunteers, especially people willing to mentor them.” If non-Catholics want to stay at the house, they are welcome, Deacon Geraty said. However, non-Catholics will be those interested in investigating the faith and willing to fully participate in the faith-based activities such as prayer, Mass and educational and formational events. For more information about Holy Family House and to donate, visit idahoholyfamilyhouse.org .
- Bob Sobotta—A Memoir Completed
By Bob Fontaine For the ICR Despite repeated falls and declining health, my friend Bob Sobotta remained determined to complete his memoir. But his memoir, “Reflections, Challenges and Blessings,” was unfinished when Bob, surrounded by his family, passed away peacefully in the evening hours of Tuesday, Nov. 4. Yet, in a deeper and far more beautiful way, Bob’s story is now complete—completed not by his own hand, but by the loving hand of God. Those of us blessed to have known Bob know that his life itself was a living memoir—a testimony written daily in the way he loved his family, lived his Catholic faith, and served with integrity, kindness and a humility which guided his life of servant leadership in both public and Catholic education. I had the privilege of working with Bob first at the Idaho State Department of Education and later in the Diocese of Boise. In both places, Bob stood out not only for his professional excellence but for his character. He carried his faith quietly but confidently. In every conversation, every decision, every challenge, Bob’s sense of fairness and compassion guided him. He never lost sight of the people behind the policies or the students behind the test scores. During our time at the State Department, I remember how his smile and laughter could dissolve a tension in a meeting or lighten a long afternoon. It wasn’t the kind of humor that drew attention to himself, but rather the kind that drew people together. He had a gift for connection, for making others feel seen and valued. When our paths crossed again years later at the Diocese of Boise, I was grateful for the opportunity to serve with him once more. Bob had taken on the role of Superintendent of Catholic Schools, and his devotion to Catholic education was inspiring. He worked tirelessly to ensure that Catholic schools across Idaho met accreditation standards but remained rooted in the mission of Christ. It was during those years that we met in our “Fourth Day” gatherings each week. Those of us who had completed a Cursillo would meet during lunch in the empty boardroom at the Diocesan office. Those moments became an oasis in the middle of a workday; a time to pray, reflect and encourage one another in our walk with Christ. Bob’s insights during those gatherings were always heartfelt. He could take a passage of Scripture and, with just a few words, make it come alive in practical, human ways. It was a time we treasured. Behind all his accomplishments stood his beloved wife, Loretta. Their 60 years of marriage was a true partnership of faith, love and respect. Loretta’s quiet strength, her deep roots in the Nez Perce community and her own faith journey shaped so much of who Bob was. He often spoke of her with deep affection and gratitude. His family—six children, 15 grandchildren and 14 great-grandchildren (and another on the way)—were his greatest pride and his truest legacy. Though his written memoir remains unfinished, I believe that God has now completed the final chapter. God has welcomed him home and filled in the remaining pages. And in that divine completion, Bob’s story finds its perfect ending—not an ending of sorrow, but one of fulfillment and peace. When I think of Bob now, I picture him with that familiar smile, that twinkle in his eye, perhaps sharing a laugh with the saints, or gently offering advice to a few angels about leadership. His humor, kindness, empathy and sense of fairness live on in all who knew him. His faith continues to inspire. And his story—though unfinished here—will continue to be written in the lives he touched. Rest well, my friend. Your memoir is now complete with God.
- Obispos estadounidenses emiten un “mensaje especial” sobre inmigración
Al reunirse la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) durante su Asamblea Plenaria de Otoño en Baltimore, los obispos emitieron un mensaje especial en el que expresaron su preocupación por la situación cambiante que afecta a los inmigrantes en los Estados Unidos. Fue la primera vez en doce años que la USCCB recurrió a esta forma particularmente urgente de expresarse como cuerpo episcopal. La última vez que lo hizo fue en 2013, en respuesta al mandato federal sobre anticonceptivos. De conformidad con las normas relativas a las declaraciones y publicaciones de la Conferencia, solo se pueden emitir «mensajes especiales» en las asambleas plenarias y se trata de declaraciones que el presidente de la Conferencia, el Comité Administrativo o el conjunto de los miembros considera apropiadas en vista de las circunstancias del momento. Para demostrar el consenso del organismo, un «mensaje especial» debe recibir dos tercios de los votos de los miembros de la Conferencia presentes y votantes en la sesión plenaria para ser aprobado. Con 216 votos a favor, 5 en contra y 3 abstenciones, los obispos aprobaron por abrumadora mayoría el mensaje especial, lo que fue seguido de un prolongado aplauso del organismo tras la votación. El texto completo del mensaje especial de los obispos a continuación: Como pastores, los obispos de los Estados Unidos, estamos unidos a nuestro pueblo en nuestro Señor Jesucristo, por lazos de comunión y compasión. Nos inquieta ver en nuestras comunidades un clima de temor y ansiedad ante las prácticas de perfilamiento y la aplicación de las leyes migratorias. Nos entristece profundamente el tono que ha adoptado el debate contemporáneo y la creciente denigración de los inmigrantes. Nos preocupan las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a una atención pastoral adecuada. Lamentamos que algunos inmigrantes que viven en los Estados Unidos han perdido su estatus migratorio de manera arbitraria. Nos preocupan las amenazas contra la santidad de los lugares de culto, y el carácter especial de los hospitales y las escuelas. Nos entristece profundamente cuando nos encontramos con padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela o cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos. A pesar de los obstáculos y prejuicios, por generaciones, los inmigrantes han contribuido inmensamente al bienestar de nuestra nación. Como obispos católicos, profesamos nuestro amor por nuestro país y oramos por su paz y prosperidad. Por este preciso motivo nos sentimos obligados en este entorno a elevar nuestras voces en defensa de la dignidad humana otorgada por Dios. La enseñanza católica exhorta a las naciones a reconocer la dignidad fundamental de todas las personas, incluidos los inmigrantes. Como obispos, abogamos por una reforma significativa de las leyes y los procedimientos migratorios de nuestra nación. La dignidad humana y la seguridad nacional no son valores en conflicto. Ambas pueden alcanzarse con buena voluntad y uniendo esfuerzos. Reconocemos que las naciones tienen la responsabilidad de controlar sus fronteras y establecer un sistema de inmigración justo y ordenado por el bien común. Sin dichos procedimientos, los inmigrantes corren el riesgo de caer en la trata de personas y en otras formas de explotación. Las vías legales y seguras sirven como antídoto frente a esos riesgos. La enseñanza de la Iglesia se basa en la preocupación fundamental por la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios. (Génesis 1:27). Como pastores, recurrimos a las Sagradas Escrituras y al ejemplo de Dios mismo, donde encontramos la sabiduría de la compasión de Dios. La prioridad del Señor, como nos recuerdan los profetas, es para los más vulnerables: las viudas, los huérfanos, los pobres y los migrantes (Zacarías 7:10). En el Señor Jesús, vemos a Aquel que se hizo pobre por nosotros (2 Corintios 8:9), vemos al buen samaritano que nos levanta del polvo (Lucas 10:30-37) y vemos a Aquel que se encuentra en los más pequeños (Mateo 25). La preocupación de la Iglesia por el prójimo y nuestra preocupación aquí por los inmigrantes son una respuesta al mandato del Señor de amar como Él nos ha amado (Juan 13:34). A nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, estamos con ustedes en su sufrimiento, pues si un miembro sufre, todos sufren (1 Corintios 12:26). ¡No están solos! Observamos con gratitud que tantos de nuestros sacerdotes, religiosos consagrados, y fieles laicos ya están acompañando y asistiendo a inmigrantes en sus necesidades humanas básicas. Exhortamos a todas las personas de buena voluntad a continuar y ampliar esos esfuerzos. Nos oponemos a las deportaciones masivas e indiscriminadas. Oramos por el fin de la retórica inhumana y de la violencia, ya sea dirigida contra inmigrantes o contra los organismos de seguridad. Oramos para que el Señor guíe a los líderes de nuestra nación y estamos agradecidos por las oportunidades pasadas y presentes de dialogar con funcionarios públicos y electos. En este diálogo, continuaremos abogando por una reforma migratoria significativa. Como discípulos del Señor, seguimos siendo hombres y mujeres de esperanza, ¡y la esperanza no defrauda! (Romanos 5,5). Que el manto de Nuestra Señora de Guadalupe nos envuelva a todos en su maternal y amoroso cuidado y nos acerque cada vez más al corazón de Cristo.
- Nov. 21 issue of the Idaho Catholic Register is here
The latest issue of the Idaho Catholic Register should be in mailboxes beginning Friday, Nov. 21. Don't miss out on Idaho Catholic news. Visit https://www.idahocatholicregister.org/ to subscribe.
- U.S. Bishops Issue a “Special Message” on Immigration from Plenary Assembly in Baltimore
As the United States Conference of Catholic Bishops (USCCB) gathered for their Fall Plenary Assembly in Baltimore, the bishops issued a Special Message addressing their concern for the evolving situation impacting immigrants in the United States. It marked the first time in 12 years the USCCB invoked this particularly urgent way of speaking as a body of bishops. The last one issued in 2013 was in response to the federal government’s contraceptive mandate. Under the regulations pertaining to statements and publications of the Conference, a “Special Message” may only be issued at plenary assemblies, and they are statements which the President of the Conference, the Administrative Committee, or the general membership consider to be appropriate in view of the circumstances at the time. To show the consensus of the body, a Special Message must receive two-thirds of the Conference members present and voting at the plenary in order to pass. In a vote of 216 votes in favor, 5 votes against, and 3 abstentions, the bishops overwhelmingly approved the Special Message, with sustained applause of the body following the vote. The full text of the bishops’ Special Pastoral Message follows: “As pastors, we the bishops of the United States are bound to our people by ties of communion and compassion in Our Lord Jesus Christ. We are disturbed when we see among our people a climate of fear and anxiety around questions of profiling and immigration enforcement. We are saddened by the state of contemporary debate and the vilification of immigrants. We are concerned about the conditions in detention centers and the lack of access to pastoral care. We lament that some immigrants in the United States have arbitrarily lost their legal status. We are troubled by threats against the sanctity of houses of worship and the special nature of hospitals and schools. We are grieved when we meet parents who fear being detained when taking their children to school and when we try to console family members who have already been separated from their loved ones. “Despite obstacles and prejudices, generations of immigrants have made enormous contributions to the well-being of our nation. We as Catholic bishops love our country and pray for its peace and prosperity. For this very reason, we feel compelled now in this environment to raise our voices in defense of God-given human dignity. “Catholic teaching exhorts nations to recognize the fundamental dignity of all persons, including immigrants. We bishops advocate for a meaningful reform of our nation’s immigration laws and procedures. Human dignity and national security are not in conflict. Both are possible if people of good will work together. “We recognize that nations have a responsibility to regulate their borders and establish a just and orderly immigration system for the sake of the common good. Without such processes, immigrants face the risk of trafficking and other forms of exploitation. Safe and legal pathways serve as an antidote to such risks. The Church’s teaching rests on the foundational concern for the human person, as created in the image and likeness of God (Genesis 1:27). As pastors, we look to Sacred Scripture and the example of the Lord Himself, where we find the wisdom of God’s compassion. The priority of the Lord, as the Prophets remind us, is for those who are most vulnerable: the widow, the orphan, the poor, and the stranger (Zechariah 7:10). In the Lord Jesus, we see the One who became poor for our sake (2 Corinthians 8:9), we see the Good Samaritan who lifts us from the dust (Luke 10:30–37), and we see the One who is found in the least of these (Matthew 25). The Church’s concern for neighbor and our concern here for immigrants is a response to the Lord’s command to love as He has loved us (John 13:34). “To our immigrant brothers and sisters, we stand with you in your suffering, since, when one member suffers, all suffer (cf. 1 Corinthians 12:26). You are not alone! “We note with gratitude that so many of our clergy, consecrated religious, and lay faithful already accompany and assist immigrants in meeting their basic human needs. We urge all people of goodwill to continue and expand such efforts. “We oppose the indiscriminate mass deportation of people. We pray for an end to dehumanizing rhetoric and violence, whether directed at immigrants or at law enforcement. We pray that the Lord may guide the leaders of our nation, and we are grateful for past and present opportunities to dialogue with public and elected officials. In this dialogue, we will continue to advocate for meaningful immigration reform. As disciples of the Lord, we remain men and women of hope, and hope does not disappoint! (cf. Romans 5:5) “May the mantle of Our Lady of Guadalupe enfold us all in her maternal and loving care and draw us ever closer to the heart of Christ.”
- Advent is an opportunity to prepare our hearts for Christ’s coming
By Tish O’Hagan Diocese of Boise, Director of Worship I’ve written a lot about Advent for the Register over the years, some of it more liturgy-based, nuts-and-bolts factual and some of it more esoteric. The feasts, the Propers for the Mass and the Hours, and the environment of the season are gifts to us of the liturgical calendar. They help us, if we are attentive, to open our hearts to the coming of Christ, the commemoration of His birth at Christmas and His coming at the end of time. This year, in preparation for Advent, I’d like to write about—and invite ICR readers to think about—a way of perceiving the Christ who has already come and is coming, using a line from a poem called “Nativity,” by the poet Li-Young Lee. Lee was born in Indonesia of Chinese parents. His father was a passionate Christian minister during the reign of Mao Zedong. Lee’s family fled China, then Indonesia, to escape persecution. Once in the United States, Lee became an American and a celebrated poet, his poetic vision broadened by his experience as an immigrant and by his Christian background. “Nativity” is a beautiful poem, and I encourage everyone to look it up and read it. For this piece, I’m only quoting the last line: “out of what little earth and duration/out of what immense goodbye/each must make a safe place of his heart/before so strange and wild a guest/as God approaches.” In the time of Christ, religious theologians and scholars knew that Christ was coming. They had studied scripture and prophecies and seen that all the signs that foretold his birth were in place. They knew the time of the Messiah was imminent. Indeed Simeon, the blind man who received the child Jesus into the temple, proclaims it: “Now, Master, you may let your servant go in peace, according to your word, for my eyes have seen your salvation, which you prepared in sight of all the peoples, a light for revelation to the Gentiles, and glory for your people Israel” (Luke 2:29-32). And yet, when Jesus did come, the religious elite denied that he was the Messiah they had long been waiting for. Why? Why did a blind man see more clearly than the elect of Israel? Perhaps it was because then, as now, our vision tends to be clouded and our hearts closed to the one God, if God does not look or behave the way we want or expect. Perhaps it is because, unlike Simeon, the religious leaders of the time were not prepared for an “immense goodbye.” Simeon’s disability, his age and readiness for his own death, had humbled him to the point that his heart was fully ready to receive the true image of God. He had no fixed image of God; Simeon’s blindness meant that he could not see other than with his heart, and it was with his heart that he saw the Messiah and thanked God for his coming. Could it be that, like the pharisees, our impulse to make God in our own image is so strong that when he does not conform to that image, we reject him? That in the tameness and timidity of our perception of God, we have hearts that are unprepared to receive him? In Advent is our opportunity for a humility like Simeon’s. Over the next month, may we try to imagine that the Christ who is coming may not look as expected. In Advent is our opportunity to prepare our hearts for the entirety of the guest who approaches, and give welcome there.
- LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y LA PÉRDIDA DEL LIBRE ALBEDRÍO
Diácono Thomas Middleton Parroquia Saint Jhon Paul II II parte Dios nos creó con libre albedrío para que pudiéramos elegirlo a Él, elegir el bien y elegir la luz... o no. Aunque la inteligencia artificial (IA) es una tecnología extraordinariamente útil y en constante avance, algunas aplicaciones utilizan algoritmos de inteligencia artificial tan potentes en su capacidad para manipular el comportamiento humano que cooptan nuestro libre albedrío. ¿Alguna vez has oído a alguien decir que se siente esclavo de su teléfono? Puede que sea cierto. Resulta que varios algoritmos de aplicaciones basados en IA son lo suficientemente potentes como para promover comportamientos adictivos. Explotan la psicología humana a través de un ciclo constante de anticipación de recompensas, manteniendo a los usuarios comprometidos con contenidos que desencadenan la liberación de dopamina: placer, recompensa, novedad. Puede parecerse mucho a una adicción y sentirse como tal. Aunque no todos tenemos el mismo nivel de vulnerabilidad, muchas personas experimentan ansias, pérdida de control y síntomas de abstinencia. La causa fundamental es el condicionamiento conductual de los algoritmos de las aplicaciones basadas en IA. ¿Alguna vez te has sentido culpable por no volver a un videojuego después de tomarte un descanso? Has sido condicionado. Los algoritmos están diseñados para maximizar el tiempo de pantalla. No están diseñados para maximizar tu bienestar. Estos algoritmos se utilizan en todo tipo de contenidos, no solo en videos. Los algoritmos de las aplicaciones basadas en IA registran el tiempo de pantalla, las repeticiones, las pausas, los deslizamientos, los “me gusta”, los compartidos, los comentarios, los sonidos de los vídeos e incluso las expresiones faciales para predecir tus micropreferencias, con el resultado final de una fuente de contenido altamente personalizada e interminable, con un programa de refuerzo de ratio variable. Es el mismo mecanismo neurológico que hace que la gente se vuelva adicta a las máquinas de Las Vegas y te mantiene despierto en la cama desplazándote por tu teléfono hasta las dos de la madrugada. Los usuarios caen en “madrigueras” de contenido cada vez más estimulante o extremo. Los videojuegos utilizan el ritmo de recompensa y la búsqueda de objetivos para crear ciclos de ansia de anticipación de dopamina. La IA ajusta la dificultad para que apenas consigas pasar, lo suficiente para sentir que lo estás haciendo bien, pero sin llegar a estar completamente satisfecho. Proporciona recompensas intermitentes a intervalos estratégicos (cosas gratis, bonificaciones) que crean un gancho psicológico. De manera similar, las plataformas de redes sociales utilizan la estimulación emocional para mantenerte involucrado. La IA realiza análisis continuos para aprender qué temas o emociones te mantienen activo y compara los datos con los de millones de otros usuarios. Aumenta el número de publicaciones que generan emociones de alta excitación (placer, ira, orgullo, miedo), porque impulsan aún más la participación. Todos estos algoritmos impulsados por la IA están protegidos como información privada. Solo se puede suponer el funcionamiento interno a un nivel detallado. TikTok, Instagram, Facebook, X, YouTube, Pinterest y Reddit utilizan algoritmos de aplicaciones basados en IA para controlar tu comportamiento. Las fuentes de noticias y los motores de búsqueda utilizan programación de IA para dar prioridad a los titulares y las historias que más probablemente captarán tu atención o se ajustarán a tus intereses. Aplicaciones como Spotify, Pandora y YouTube utilizan IA para recomendar canciones o podcasts mediante el análisis del historial de escucha, los tiempos preferidos y el tono emocional. La IA también impulsa la publicidad dirigida en todas las plataformas, seleccionando qué usuarios ven qué productos o promociones. Mediante el análisis instantáneo de datos, los bots de IA determinan por sí mismos la mejor manera de mantenerte conectado, incluyendo el uso de contenido para adultos. La verdad es irrelevante. Si utilizas esas aplicaciones, la IA trabaja sin descanso para manipularte. Estás siendo controlado, incluso cuando no estás conectado. Ahora, imagina la industria del entretenimiento para adultos y el uso de algoritmos impulsados por IA que explotan el desencadenante de la dopamina del placer. La combinación de algoritmos impulsados por IA y placer es abrumadora espiritual y psicológicamente para muchas personas. Se vuelven adictas, a menudo en su propio perjuicio. No es difícil imaginar que, debido al poder de los algoritmos, millones de personas en todo el planeta son psicológicamente adictas a los sitios de contenido para adultos. Santo Tomás de Aquino Santo Tomás de Aquino dijo que tenemos deseos humanos naturales o “apetitos concupiscentes”. Nuestro deseo de placer es un ejemplo claro. Estos deseos no son malos, sino parte del ser humano. Cuando se estimulan constantemente sin moderación, anteponiendo el placer a la razón, se convierten en apegos desordenados a las cosas de este mundo. Por esta razón, la adicción a los algoritmos de IA no es solo un problema psicológico. Aprovecha la concupiscencia humana y es un asunto espiritual grave que implica la erosión de nuestro libre albedrío otorgado por Dios. Embota nuestros sentidos espirituales. Las virtudes de la templanza, la prudencia y la fortaleza nos serán muy útiles para resistir las tentaciones de los algoritmos impulsados por la IA. Es algo así como el antiguo anuncio de patatas fritas: “Nadie puede comer solo una”. O, tal vez, más parecido al consumo de metanfetamina. Se dice que un solo consumo crea el riesgo de adicción. Debemos romper el patrón repetitivo de desencadenantes y comportamientos manipulados que nos alejan de elegir a Dios y liberarnos de vidas de uso compulsivo. Limitar el tiempo frente a la pantalla ya no es suficiente. El autocontrol y la autodisciplina se ven simplemente abrumados por estos poderosos programas. La IA no va a desaparecer. Debemos usar el intelecto y la razón a la luz de la fe para educarnos y protegernos. Debemos recuperar nuestras almas y recuperar el poder de elegir el bien. Debemos proteger a nuestros hijos, que son mucho más vulnerables a las manipulaciones conductuales impulsadas por la IA. Es hora de romper el ciclo de adicción impulsado por los algoritmos de las aplicaciones de IA que buscan robarnos el libre albedrío que nos ha dado Dios. Nota: He utilizado programas de inteligencia artificial para realizar la investigación necesaria para completar este artículo.
- Papa León XIV
Un nuevo Pastor conforme al corazón de Cristo Por Vero Gutiérrez Editora Asistente Con un inmenso agradecimiento por el amor que Dios ha manifestado a su Iglesia, católicos de todo el mundo, celebramos con gozo el nombra- miento del Papa León XIV, un pastor conforme al corazón de Cristo. El Romano Pontífice número 267 en la historia de la Iglesia. Ahora, bajo el lema de pontificado “In IIIo uno unum”-- “Qué todos seamos uno en El que es uno”--nos llama a la unidad como Iglesia. El Papa León XIV fue electo Papa en el segundo día del cónclave en la tercera fumata y así se anunció con el tradicional Habemus Papam, dando a conocer el nombre del cardenal Robert Francis Prevost. Previo a la celebración del Cuarto Domingo de Pascua, en que celebramos como Iglesia al Buen Pastor se dio el anuncio del nuevo Papa. Por ello, nuestro Obispo de la Diócesis de Boise Peter Christensen, en su mensaje puntualizó que ha sido providencial que la celebración del Domingo del Buen Pastor haya sido inmediata a su elección y así como Iglesia, nos unimos en oración por él para que sea un Buen Pastor para todo el mundo, guiando, alimentando enseñando y protegiendo con el corazón de Jesús. El Obispo Peter, también mencionó que debemos poner al Papa León XIV bajo el cuidado maternal de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia. “El Espíritu Santo ha ben- decido una vez más a nuestra Iglesia Católica con este nuevo pontífice, de origen estadounidense”, subrayó el Obispo Peter. “En la Iglesia de Idaho celebramos con alegría y esperanza, igual que el resto del mundo también lo celebra.” En su programa de radio Sexto Continente, producido por Radio María el obispo de Orihuela Alicante José Ignacio Munilla, también dedico gran parte de su programa para hablar del nuevo Papa que dijo su nombra- miento ha sido una lección de eclesialidad y de confianza en Dios. “Toda la Iglesia se ha postrado en oración al momento de iniciar el cónclave y la respuesta de Dios ha sido esta: un nuevo pastor descubierto por los cardenales, pero elegido por Dios.” Monseñor destacó la importancia de las enseñanzas de San Agustín en la formación de este papado, señalan- do que el Papa León XIV encarna el celo misionero de Juan Pablo II, la claridad doctrinal de Benedicto XVI y la humildad del Papa Francisco. Al igual que Juan Pablo II, el nuevo Papa posee un profundo espíritu misionero, afirmó Monseñor Munilla, señalando que, de joven, el Padre Prevost dejó atrás una próspera vida estadounidense para servir en Perú. Entre las diferentes expectativas que había acerca del nuevo Papa, que podría ser italiano, quizá asiático, americano o africano. Finalmente, el Espíritu Santo actuó y con una mejor idea eligió a un misionero, cuyo lugar de nacimiento pasó a un segundo plano. Para Monseñor Munilla, el hecho de que el Papa sea de espíritu misionero reviste una importancia singular, y trasciende los parámetros que tanto daño causan a la Iglesia, como lo son los nacionalismos. Esta elección se convierte así en un signo elocuente de la auténtica catolicidad de la Iglesia. Finalmente, el Obispo de Orihuela argumentó que ahora como Iglesia nos corresponde seguir unidos en oración por su trabajo apostólico para que sea un instrumento de comunión interna en la Iglesia, sin permitir que las ideologías mundanas provoquen divisiones internas entre nosotros, ya que la falta de unidad ha causado heridas en la Iglesia. El Papa León XIV cuando fue obispo en Chiclayo , se robó el corazón de la gente por su cercanía con los más pobres y por defender la justicia social. ( Foto /Vatican Media) El Papa León XIV es nacido en Chicago (Estados Unidos), su nombre completo en español es Roberto Francisco Prevost Martínez fue Obispo de Chiclayo (Perú). Es Agustino de formación, ha dedicado gran parte de su ministerio a América Latina y es considerado un hombre de diálogo, firmeza doctrinal y profunda vida espiritual. El día 8 de mayo, fecha en que fue elegido Papa, es significativo porque se celebra a la Virgen Santa María Mediadora y a la Virgen de Luján en Argentina, a quien el Papa Francisco profesaba una especial devoción. Para la Iglesia, este día también es especial porque se celebra el aniversario de las apariciones del Arcángel San Miguel, a quien el Papa León XIII instituyó una oración para toda la Iglesia en la que pedimos la intercesión de San Miguel, quien ha sido clave en la lucha espiritual contra el mal. El mensaje del Papa León XIV seguido de su presentación al mundo como el nuevo Pontífice, estuvo especialmente orientado hacia la paz, la unidad y la sinodalidad de una Iglesia misionera. Afirmó “¡La paz este con ustedes! Una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante, que proviene de Dios, de Dios que nos ama a todos incondicionalmente.” El Papa León XIV, recordó al Papa Francisco, cuando ofrecía la bendición Urbi et Orbi en la celebración del domingo de Pascua y agregó “Permítanme dar continuidad a esa misma bendición. Dios nos quiere, nos ama a todos y el mal no prevalecerá porque estamos en las manos de Dios. “Ayúdense unos a otros” dijo el Papa “a construir puentes con el diálogo, el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo siempre en paz”. El Papa también incluyó en su primer mensaje el deseo de trabajar juntos como Iglesia misionera. Envió un saludo especial para la diócesis de Chiclayo en Perú con especial cariño y agradecimiento a su gente y, final- mente, expresó su deseo de continuar como una Iglesia sinodal que camina, que busca la paz y que permanece cercana especialmente con quienes sufren. Al final, invitó a todos a rezar el Avemaría para invocar la protección de nuestra Madre al que todos se unieron tanto en la plaza de San Pedro en Roma, como quienes seguían en todo el mundo la transmisión a través de los medios electrónicos.
- Saint Albert the Great
Feast day: November 15 By Emily Woodham Staff Writer For the last two centuries, St. Albert the Great has been remembered mostly as the teacher of St. Thomas Aquinas. However, his work in the 13th century went far beyond teaching science, philosophy and theology. His approach to the arts and sciences paved the way not only for St. Thomas but also for the Renaissance and the Scientific Revolution that followed. St. Albert was so ahead of his time that even while he was alive, there were rumors that he was actually a magician. St. Albert was born around the year 1200 in Lauingen, near the city of Ulm, Germany. Very little is known about his childhood except that he was born into a wealthy family and was given an excellent education. His home was near the Blue Danube River, which he loved to explore in his spare time. Albert went to the University of Padua, Italy to study science, philosophy and theology. He struggled in the university and almost left when the Blessed Mother, St. Barbara and St. Catherine of Alexandria appeared to him. When the Virgin Mary asked him what he wanted, he said a “vast knowledge of human wisdom.” The Blessed Mother granted him the ability to understand knowledge more than any other person and protection from being led astray by his faith. She told him that at the end of his life, all his knowledge would leave his mind so that he would die as in the innocence of childhood. While Albert was studying in Padua, he was introduced to the Dominicans. Because he was the oldest son in his family, his parents assumed that he would continue in a life at court. When he announced that he was called to be a Dominican, his parents were furious and refused to support him in his choice. Undaunted, he entered the Order of Preachers in 1223. Albert went to the University of Bologna to study theology. At the time, through trade with Muslims, especially in Spain, the works of Ancient Greek philosophers were introduced to the universities of Europe. The books had been lost through the Fall of the Roman Empire, except for excerpts preserved through Latin. Albert devoured the Greek philosophy books, especially the works of Aristotle. After graduating from Bologna, Albert was sent to teach in several universities in Germany. Just after he obtained a Master of Theology (which is similar to obtaining a PhD in modern America), Albert went to the University of Paris, where he was a full-time theology professor and the Chair of Theology at the College of St. James. His most famous pupil at the University of Paris was St. Thomas Aquinas. Aquinas was ridiculed by students who thought he took too long to think through lessons. One day, Albert heard them call Aquinas a “dumb ox.” Albert replied, “You call him the dumb ox, but in his teaching he will one day produce such a bellowing that it will be heard throughout the world.” Albert’s grasp of languages, mathematics, philosophy and theology was unsurpassed. He even excelled in music. He predated the idea of the “Renaissance Man,” a man who is well-learned in all sciences and arts, by two hundred years. His curiosity and willingness to consider subjects from different aspects of thought caused concern among many Dominicans. Some ridiculed him for his love of academics and accused him of lacking in sanctity because of it. Albert defended the study of the arts and sciences as a means of drawing closer to God. Because of his greatness of mind and spirit, people began calling him, “Albert the Great.” Despite critics in religious quarters, Albert studied Arabic and Greek in order to give precise insights into Aristotle. However, Albert also upset secular scholars at the university with his defense of the Dominicans. When Albert was sent to teach in Germany, Aquinas followed him, not wanting to miss a chance to learn more from his teacher. In 1254, Albert was made the provincial for the Dominican Order. Two years later, Aquinas was appointed to teach theology at the University of Paris, and Albert was sent to Rome as a papal advisor on theology. Whenever needed, Albert defended Aquinas in his scholarship in theology and on the philosophy of Aristotle. In 1260, Albert was appointed as a bishop in Germany. Three years later, because Albert’s preaching and books were so popular, the pope assigned him to preach for a crusade in the Holy Land. In the last 13 years of his life, Albert continued to teach and write tirelessly in the Dominican monastery in Cologne. Aquinas died in January of 1274, and Albert continued to defend Aquinas’ works in academia and in the Church. True to what the Blessed Virgin said to him when he was a young man, when he was 78, Albert’s memory of his knowledge began to decline. He lived his last two years in simplicity. He died on November 15, 1280. St. Albert the Great is a Doctor of the Church. He wrote more than 40 works on theology and the sciences. He is also the patron saint of scientists and philosophers.
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