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Mujer de Dios, Alma del Hogar

Las participantes del congreso junto al Padre Caleb Vogel, vicario general de la diócesis; el Padre Julio Vicente, párroco de  Our Lady Of the Valley; y el grupo de diáconos que asistieron en la Celebración Eucarística. (ICR foto/Vero Gutiérrez)
Las participantes del congreso junto al Padre Caleb Vogel, vicario general de la diócesis; el Padre Julio Vicente, párroco de Our Lady Of the Valley; y el grupo de diáconos que asistieron en la Celebración Eucarística. (ICR foto/Vero Gutiérrez)

Tercer Congreso Católico de Mujeres de Idaho



Por Vero Gutiérrez

Editora Asistente


El Congreso Católico de Mujeres de Idaho se celebró el pasado 11 de abril en la parroquia de Our Lady of the Valley en Caldwell. Asistieron mujeres de la zona este del estado, del Valle Mágico y del Valle del Tesoro, principalmente.


Las mujeres , a su llegada al congreso,  se preparan  con su material informativo  sobre la agenda del día, momentos antes de dar inicio a la jornada.
Las mujeres , a su llegada al congreso, se preparan con su material informativo sobre la agenda del día, momentos antes de dar inicio a la jornada.

El congreso convocado por la emisora de radio católica Sal y Luz, logró un lleno total, y las participantes vivieron una jornada de oración, reflexión, convivencia y aprendizaje bajo el lema propuesto para este año: “Mujer de Dios, alma del Hogar”.


En general, todos los ponentes centraron sus reflexiones y propuestas en la figura de la mujer como un motor importante que impulsa a la familia hacia un crecimiento humano y espiritual.


 Un grupo de mujeres congresistas  en oración durante la celebración de la Eucaristía en el Congreso de Mujeres Católicas en Idaho, en la parroquia Our Lady of the Valley,
Un grupo de mujeres congresistas en oración durante la celebración de la Eucaristía en el Congreso de Mujeres Católicas en Idaho, en la parroquia Our Lady of the Valley,

El Padre Caleb Vogel, Vicario General de la Diócesis de Boise, hizo un llamamiento importante durante la homilía de la celebración Eucarística, con la que se inició el congreso, para que fuesen promotoras de la vocación al sacerdocio y la vida consagrada dentro de sus hogares.


Padre Caleb Vogel, vicario general de la diócesis  de Boise , durante la homilia de la Misa de apertura del congreso. (ICR foto/Vero Gutiérrez)
Padre Caleb Vogel, vicario general de la diócesis de Boise , durante la homilia de la Misa de apertura del congreso. (ICR foto/Vero Gutiérrez)

También resaltó que escoger a Jesús no implica rechazar a la familia. Recordó el pasaje bíblico de los pri- meros capítulos del Primer Libro de Samuel, en el que una mujer llamada Ana, pide insistentemente a Dios que le conceda ser madre a cambio de ofrecerle a su hijo para servirle. Dios le concedió su petición a Ana, que cumplió su promesa y entregó a Samuel a Dios.


Al igual que Ana, el Padre Caleb mencionó que en la actualidad, se necesitan más mujeres como ella, que amen la maternidad, que recen por sus hijos y que los acerquen a Dios.


“Necesitamos más sacerdotes de sus hogares”, dijo el Padre Caleb.

Les animó a mirar siempre hacia lo más alto, para poder llevar a sus hijos y a sus familias también hacia un ideal mayor. “Dios siempre nos llama a lo alto”, afirmó el Padre Vogel. “Sean esas mujeres que nutren, que dan consuelo y que son capaces de hacer cosas grandes”.



Clara Cuevas, compartiendo su testimonio de conversión durante el congreso de mujeres en Idaho. ( ICR foto/  Vero Gutiérrez)
Clara Cuevas, compartiendo su testimonio de conversión durante el congreso de mujeres en Idaho. ( ICR foto/ Vero Gutiérrez)


Clara Cuevas, fue la primera de las ponentes invitados este año. Relató su experiencia de conversión, a pesar de haber crecido en una familia católica.

A pesar de su corta edad, Dios le ha permitido experimentar momentos de prueba que le han ayudado a acercarse más a Él, a conocerlo mejor y a evangelizar llevando el mensaje de su amor y su misericordia a otros ambientes a los que los sacerdotes o las religiosas no pueden llegar.


Clara Cuevas, hablando a las mujeres de Idaho.
Clara Cuevas, hablando a las mujeres de Idaho.

Clara Cuevas compartió su experiencia de discernimiento y vida de oración, y pidió a las mujeres que son madres que fueran pacientes, para poder ver los frutos en sus hijos, como ella, que logró regresar a Dios gracias a la fe y la oración perseve- rante de sus padres y abuelos.


Lucia Venegas, comparte su tema sobre el autocuidado  durante su participación en el Congreso de Mujeres Católicas en Idaho.
Lucia Venegas, comparte su tema sobre el autocuidado durante su participación en el Congreso de Mujeres Católicas en Idaho.

Lucy Venegas habló, a su vez, del autocuidado y animó a las mujeres a ser más conscientes de la necesidad de cuidar su propia salud, ya que son una de las columnas importantes delogar y, por tanto, deben permanecer fuertes y saludables.


Insistió en que el autocuidado no es egoísmo, ya que, cuando las mujeres se descuidan, puede surgir también el resentimiento y el agotamiento. Por eso es importante que se dediquen un tiempo para el autocuidado, con una alimentación saludable, haciendo ejercicio y atendiendo a sus revisiones médicas.


Las mujeres suelen estar condicionadas, culturalmente a servir primero en casa de sus padres y, después, como madres y esposas. Sin embargo, es importante que no se olviden de sí mismas, agregó Lucy Venegas. Señaló que hacer partícipes a los hijos de las tareas del hogar es indispen- sable para fomentar una relación de ayuda mutua sana en la familia.


Tres de las participantes aprovechan un momento de receso para venerar las reliquias de  Santa Clara de Asís, Santa Verónica Giuliani y Santa María Goretti.
Tres de las participantes aprovechan un momento de receso para venerar las reliquias de Santa Clara de Asís, Santa Verónica Giuliani y Santa María Goretti.

Pedir ayuda, dijo, no es señal de debilidad, sino una muestra de que se sabe lo que se necesita.



 El diácono Salvador Carranza , comparte su testimonio ante el grupo de mujeres  que partició en el congreso el pasado 11 de abril de 2026.
El diácono Salvador Carranza , comparte su testimonio ante el grupo de mujeres que partició en el congreso el pasado 11 de abril de 2026.

Sin duda, delegar algunas tareas del hogar puede reducir el estrés y los problemas físicos derivados de una carga constante de preocupación y ansiedad, añadió Lucy.

En su momento de participación, el diácono Sal Carranza, compartió su propia historia y explicó cómo la riqueza de la fe de mujeres cercanas a él, como su propia esposa, Sandra, le ayudó a encontrar a Dios, acompañándolo con paciencia y perseverancia.


Esta ayuda en su matrimonio lo llevó a regresar a la Iglesia y a elegir un camino que ahora lo acerca más a Dios como diácono para ayudar a la comunidad y a la Iglesia.

Por su propia experiencia, animó a todas las mujeres a ser las catequistas en sus hogares para que la familia entera logre una relación íntima con Dios.


Momento de la adoración: el  diácono Humberto Almeida  está de rodillas frente al Santísimo, asistido por Clemente Romero, mientras el  diácono Salvador Carranza, dirige los cantos.
Momento de la adoración: el diácono Humberto Almeida está de rodillas frente al Santísimo, asistido por Clemente Romero, mientras el diácono Salvador Carranza, dirige los cantos.

Uno de los momentos más importantes de la jornada, fue cuando el diácono Salvador dirigió un tiempo de adoración con el Santísimo acompañado de cantos que llevaron a las participantes a un momento íntimo de comunicación con Dios.




Antes de concluir los trabajos del congreso, las participantes tuvieron un breve momento para convivir e intercambiar experiencias, visitar los diferentes expositores que participaron como San Vicente de Paúl, Misioneros Servidores de la Palabra, las Hnas. Siervas de la Inmaculada Concepción, Clara Cuevas y otros prestadores de servicios que se unieron a esta iniciativa.



También pudieron venerar las reliquias de las santas: Clara de Asís, discípula cercana de san Francisco de Asís y fundadora de las clarisas; santa Verónica Giuliani, mística italiana; y la joven mártir también italiana, Santa María Goretti.




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