Una misión que comienza con la confianza en Dios
- Vero Gutierrez

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Por Vero Gutiérrez
Editora Asistente
Mauricio Rodríguez el joven misionero de Jerome que renunció a su carrera profesional para salir a evangelizar a estudiantes universitarios en Colorado, reconoce que el aprendizaje más importante que ha construido hasta ahora es reconocer que el esfuerzo humano de nada sirve sin la ayuda de Dios.
El periodo de misiones consta de dos años y al terminar el primer año como misionero de FOCUS (Fellowship of Catholic University Students). Mauricio aprovechó las vacaciones de verano para visitar a su familia en Idaho. Y también visitó a los bienhechores de esta misión para agradecer su apoyo y recordándoles la importancia de su ayuda espiritual y material.
Después de haber concluido su carrera en ciencias de la computación en la Universidad de Idaho, Mauricio tomó la radical decisión de dejarlo todo para iniciar un camino como misionero ayudando a estudiantes universitarios a fortalecer su fe.
Mauricio también vivió la experiencia de iniciar una nueva vida de fe por sí mismo, cuando dejó a su familia para estudiar lejos del hogar.
Mauricio Rodríguez
Al principio, la libertad fue atrayente: el no tener que asistir a Misa porque sus padres se lo pedían, pero después se dio cuenta de que no era una sabia decisión alejarse de la Iglesia porque necesitaba la presencia de Dios en su vida.
Su regreso a la Iglesia con el apoyo de los misioneros de FOCUS lo impulso a tomar la decisión de dedicar dos años de su vida a las misiones y ahora acaba de terminar su primer año como misionero en Colorado.
Mauricio afirmó que no se puede hacer misión sin el apoyo financiero de los bienhechores, ya que los misioneros sirven de tiempo completo. También se ha dado cuenta de la importancia de la oración, y de cómo la ayuda de las personas hace que sientan la propia intervención de Dios para ayudarles a salir adelante en cada uno de sus proyectos.
“Si me pidieras que resumiera en una palabra cuál ha sido el reto más importante, te diría que trabajar en la humildad”. Dijo Rodriguez porque también deben hacer campaña para recaudar fondos y seguir manteniendo la misión. Pero, sobre todo, porque tiene que tener presente que personalmente no puede cambiar la forma de pensar de las personas ni sus corazones.

Lo más importante es llevar la Palabra de Dios, para que sea Dios quien se haga cargo del resto. “Así es como se trabaja en humildad, conscientes de que es Dios quien mueve a las personas a la conversión; yo no tengo el control de nada”, afirmó Mauricio. “Dios es quien tiene el control”.
El trabajo del misionero es anunciar la Buena Nueva. Cuando un joven decide poner a Dios en el centro de su vida, el misionero lo acompaña y le ayuda a cultivar su fe. También lo anima a perseverar en su camino espiritual mediante la participación en el estudio de la Biblia.
Se busca cultivar las virtudes en los estudiantes y animarlos para participar en algún apostolado como discípulos de Jesus.
El grupo de estudiantes universitarios que atienden los misioneros está conformado por jóvenes que puede ser católicos o de alguna otra denominación religiosa, los reciben a todos. Muchos de ellos fueron católicos en su infancia, pero ahora que están en la universidad sienten dudas acerca de su fe y si quieren seguir la misma religión que sus padres.
“Lo que hemos encontrado en común es que todos los jóvenes están tratando de encontrar la fe a su manera”, aseguró Mauricio.
El tiempo de los misioneros también se organiza mediante una agenda que incluye diferentes actividades y responsabilidades. Dedican tiempo a la planeación y evaluación del trabajo que se está desarrollando con los jóvenes, así como a su participación personal en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía. También reservan momentos para la oración y la formación espiritual, además del tiempo destinado a las actividades programadas con los estudiantes. De igual manera, cuentan con espacios para atender sus responsabilidades y actividades personales.

Uno de los propósitos de cultivar estos grupos de amigos y crecimiento en la fe con los jóvenes universitarios, es invitarlos a unirse a alguno de los proyectos de los misioneros de FOCUS. Este año se logró que algunos de ellos se fueran a ayudar a las misiones de Indonesia durante un mes y otros participaron en el programa de verano.
Mauricio aseveró que se siente emocionado de ver como Dios actúa en sus vidas y mueve sus corazones para participar en proyectos, pero también para promover su propio liderazgo en la universidad. con ideas que ayudan a transformar las vidas de otros jóvenes. “Ha sido una bendición haber caminado con estos jóvenes”, añadió.
Sin embargo, Mauricio reconoce que al principio fue difícil, ya que sentía que no estaba siendo lo suficientemente útil. Él mismo expresa: “Yo no sabía cómo hacer las cosas. Por eso vuelvo a decir que la humildad me ha ayudado a confiar en que Dios me está guiando. Tengo que confiar en Dios en lugar de confiar en mis propios esfuerzos. Si confío en Dios y sigo su voluntad, voy a ver las mejores cosas de la vida”.
Finalmente, Mauricio se mostró muy emocionado de iniciar el segundo año de misiones. Porque confía en que ahora tiene experiencia, conoce el lugar y a más personas, y sobre todo porque se unirán al equipo otros dos misioneros.
Aseguró que es agradable trabajar en equipo, ya que son personas con temperamentos similares, tienen muchas cosas en común y, sobre todo, comparten la esperanza y el deseo de seguir creciendo en su vida de fe.
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